lunes, 10 de diciembre de 2012

DESDE LAS GRADAS: Superhéroe de una pasión

 
Por Maiskell Sánchez
Copyright © Maiskell Sánchez 2012

Bordeo el estadio para entrar. Desde lejos escucho: ¡Ehhhhh La Guaira, eh, eh, eh, La Guaira!. El partido ya comienza y me asomo por una de las puertas para adentrarme en el juego. Por aquí no es –me dicen- más adelante, es casi la última puerta.
Corro porque no quiero perderme nada de esa algarabía que sale por las puertas que dejo atrás a toda velocidad. Pienso que me pierdo de algo importante. Hay una venta de comida rápida en forma de pelota de béisbol y me paro sin remedio porque me parece de lo más original. Quiero comprar. Me provoca un refresco de Colita tan propio de Venezuela. Mi amigo me agarra de la mano y me dice: "vamos, que adentro venden de todo mientras ves el juego". Sigo y ya estoy cerquita de la puerta de entrada que nos corresponde. Me siento como una estrella de rock que entra a un escenario. La luz es blanquísima y muy brillante. Contrasta con la oscuridad que bordea al estadio.
 
Me recibe una rica samba. Esa es la que pone al estadio a bailar aunque no tengas ganas. Aquí la gente no camina sino que va a ritmo de samba. Pregunto sobre esta música y me contestan casi a coro: es que somos la fanaticada ¡más alegre del béisbol!
El juego es contra el equipo Caribes de Anzoátegui pero aquí todo el mundo viste de azul y rojo, y en todas partes se lee “Tiburones de la Guaira".
Me toca sentarme cerquita del dugout de los Tiburones. Los jugadores casi están al alcance mi mano. Que increíble la cercanía que hay entre las gradas y el campo. Si doy un paso, de seguro llego al terreno de juego. ¡Veo hasta las gotas de sudor de los jugadores!
Miro el juego, sin duda, pero es tan colorido y da tanto gusto estar en un sitio donde todo el mundo despliega una sonrisa, que mi cabeza gira como un ventilador, de un lado a otro, para no perderme nada.
Estrellas de televisión en primera fila, orgullosamente vestidos con la camiseta del equipo. La gente los ve, pero está más pendiente de su equipo que de ellos. Casi pasan desapercibidos.
Sale un gigante a batear y estalla el estadio en gritos, alabanzas y la samba resuena más fuerte: Alex Cabrera con su postura de Samurai indiscutible. De hecho, es todo un ritual digno de ser visto. La forma como se para en la caja de bateo; sube el bate en dirección al cielo, se inclina hacía atrás y vuelve listo para dar el pelotazo. La pelota parece saber que le van a dar durísimo y por estrategias, le dan base por bola intencional, pero es un espectáculo ver a este slugger.
Rumbo al cuarto Inning, se siente la alegría y también algunas gotas que caen y que no sé si es agua o cualquier bebida más alegre. Volteo para disfrutar la efusión de la fanaticada y me consigo con un tremendo personaje que está vestido como un superhéroe; malla azul completa, pantaloncillos por fuera y una gran capa roja como corresponde a todo buen superhéroe! Lleva un logo en el pecho en forma de diamante al más puro estilo de Superman, que tiene dos letras de gran tamaño: S y T.
No pude aguantar la tentación de acercarme, preguntarle su nombre, y con toda la confianza del mundo me dijo: Soy SuperTibu, ¡el mejor de todos! ¡Eh La Guaira!
¡Este superhéroe no paró de bailar durante toda la jornada!
Por supuesto que le tomé una foto, pero les digo que no lo toman desprevenido, al menor movimiento de una cámara, este maravilloso personaje, hace la pose perfecta de SuperTibu, con la capa señalando al cielo y su mirada puesta en el futuro.

lunes, 3 de diciembre de 2012

DESDE LAS GRADAS: Concierto de fanáticos


Por Maiskell Sánchez
Copyright © Maiskell Sánchez 2012


Lo primero que veo es un cuello de donde brotan unas venas que gritan algo ininteligible para mí. No es una coral, pero ese coro de voces suena perfecto. Hay una banda de música, que arranca con un sonido de tambor suave para recibir al equipo en la cancha y una frase pegajosa y alegre que anuncia que ya viene algo bueno: Ro, dale dale ro, dale ro, dale ro, dale dale ro. Esta frase, va acompañada de un movimiento particular de la mano derecha que baila de atrás hacía adelante en una coreografía perfecta de bienvenida.
Miro hacía mi izquierda y estoy cerquita de la llamada barra brava del Caracas. Hay una amalgama de colores, personas y alegrías. Predomina el blanco, el rojo y el negro en todo el estadio. Nadie tiene un uniforme pero en todos está la representación de los colores del equipo. Las muchachas se combinan la vestimenta, desde los lentes hasta los zapatos y la mayoría lucen maquilladas y arregladas como si de un concierto se tratara. Los hombres no escapan a esta regla no escrita de estar combinado con el equipo, y con osadía y agrado exhiben los tatuajes que se han hecho, para demostrar que a su equipo lo llevan literalmente en la piel.

Aparecen las pancartas y vamos leyendo de donde proceden los fanáticos: Caricuao, 23 de Enero, Los Teques, El Hatillo, Demonios del Centro, Caucagua, Demonios Rojos, y veo un montón de muchachos que se suben a la cerca que bordea la cancha y ponen las pancartas que alientan al equipo a saberse acompañados por su fanaticada.
¡La alegría se vuelve contagiosa aunque nunca hayas ido a un juego de fútbol!
Hay un espacio en las gradas de la barra brava que está cubierta por sombrillas rojas y blancas, que le da una vistosidad cinematográfica al evento. Están dispuestas en perfecto orden y se hacen acompañar a los lados por las banderas blancas, rojas, negras y de Venezuela, que ondean bajo el compás del canto de bienvenida.
El ambiente se pone festivo cuando los jugadores del Caracas entran a saludar a las barras. Una lluvia de cintas blancas caen como serpentinas de la piñata con más gente a la que he ido en mi vida. Se oyen los cañonazos de los "tumba ranchos" que anuncian con alegría que el juego ¡ya va a comenzar!
La canción del Dale Ro, toma un ritmo más rápido y el estallido hace que sientas que Venezuela es el mejor país del mundo.
El repertorio de canciones se dejan sentir. Esto tiene un orden perfecto que por supuesto no me sé para nada, pero me llega el ritmo y el tempo de ese espectáculo y entiendo que estoy en presencia del nacimiento de un nuevo sentimiento.
“… como no te voy a querer, si eres el rojo de mis amores, si eres el mejor  de los mejores, por eso siempre te vengo a ver…”
Comienzan los fanáticos a brincar con la sonrisa pegada al rostro dando todo lo que sale de su garganta para que sus jugadores sepan que no están solos y que nadie puede meterse con ellos.
“… Como no te voy a adorar, si por las noches contigo sueño, si de este campo me siento dueño, me hace feliz, verte ganar, yyyyyy matar al (dicen el nombre del equipo rival)…”
Nadie que pertenezca a la barra del Caracas canta el himno nacional, es la única vez que puedo escuchar algo que suene por los parlantes, hasta el momento cuando dice: 

“…seguid el ejemplo que Caracas dio…” 

y se oye ese enorme grito a Caracas que con la caída del atardecer y esa luz hermosa que entra en el Estadio Olímpico de la Universidad Central de Venezuela, parece que se pusieron de acuerdo para iluminar la alegría que se siente.
Las canciones de la barra, me sorprende por dos cosas particulares; son versiones de canciones de Dimensión Latina, Papashanty, Un Solo Pueblo, entre otros cantantes o grupos, que los fanáticos han ajustado a sus deseos como está de “Noche de fantasía” que en la versión futbolera del rojo dice:
“…Hoy he vuelto a la cancha, después de tanto tiempo
  con nuestros jugadores, para meterle el pecho
y esta es tu barra, la que grita, la que canta,  la que toma birra y fuma marihuana en todas partes soy borracho y atorrante y esta barra roja si tiene aguante
Vamos, vamos Caracas, regálame una estrella aunque ganes o pierdas yo a ti te sigo igual…”
Lo otro que llama mi atención es la cantidad de malas palabras que cantan grandes y pequeños, como esta que expresa:
 
“Me dicen el matador, yo soy el rojo… a todos los Tachirenses* yo me los cojo…”
La mala palabra me sorprende, no lo niego, pero lo que más me sorprende es reconocer que dentro del ambiente del estadio suena sin estridencia.
Hay mucho que aprender de la pasión de “Los Rojos del Ávila”, desde las canciones hasta el tomarse una cerveza bien fría y brindar aunque vaya perdiendo el equipo.

Esa tarde del 18 de diciembre, el Caracas Fútbol Club, me hizo bailar, aunque mis ojos estaban llenos de lágrimas por la partida de una amiga, y mis sobrinas en ánimo de no dejarme sola, me llevaron al estadio, para que entendiera que la alegría y la vida siguen, y que la vida es un juego que hay que vivirlo con la pasión de un fanático.
Caracas, Nov. 2012

sábado, 6 de octubre de 2012

Las últimas 24 horas


La espalda no la aguanto del dolor. Es como si cargara un quintal de papas por una calle empedrada y en subida. Sudo. Sigo. Sigo con la convicción firme de que nuestro país ya hizo el cambio que necesitábamos. Entendimos. Muchos entendimos desde el principio, que este hombre era una mentira. Me tocó conocer de cerca parte de su familia y entendí aún más que su problema no se ha creado con los años; lo tiene dentro de sí, porque la estructura interna no se inventa, se tiene o no se tiene y con los años, se muestra lo que de verdadero hay dentro de la gente. Siempre fue un ¨pule¨ botas escondido en un uniforme que respetábamos. 
Nos quiso meter en un país de un solo color. Y a ese color rojo le huímos como a la peste. Y nos ponen la bota encima y las palabras y el uniforme. Y no pudieron, no pueden y no podrán hacerlo ¡jamás!
Quedan 24 horas para que nuestro destino como país tenga una oportunidad, ojalá (que viene del árabe y significa “si Dios quisiera”) sea esta la oportunidad de liberarnos de un presidente que nos ha irrespetado cada día de su mandato de todas las formas posibles como se le ha ocurrido.
Cualquiera que sea el resultado, le agradezco al flaco de Capriles que le ha echado tanta pierna, literalmente, y que me ha devuelto esas ganas de luchar.

24 horas que me las voy a vivir intensamente. Cada minuto, cada palabra.
24 horas de un país que nunca volverá a ser el mismo.
24 horas que marcan un nuevo camino.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Juicio Injusto


No recuerdo cual fue el crimen. No recuerdo ni siquiera la sentencia. Lo que sí es cierto es que vivo presa en un país de "libre" circulación. Mi condena va desde perderme el atardecer, reunirme para reír, trabajar para progresar, hasta evitar ver salir el sol en las mañanas.
De día también tengo prohibido circular, pero me atrevo. Me atrevo porque debo sobrevivir y trabajar a riesgo de que me roben las cámaras o el celular, no importa, por cualquiera de las dos, pueden quitarte la vida aquí.

Un cine es una salida a un posible atraco en conjunto, frente a la cara reflejada en la gran pantalla de Tom Hanks o de… la verdad es que iba a nombrarte los actores de las últimas películas que dan en cartelera, pero lo cierto es que si no compro las piratas que venden legalmente en los pasillos de los centros comerciales, no me entero de qué están dando en el cine, y elijo no ser pirata. Claro, siempre tengo la opción del cable en mi casa, gracias a Dios, aunque me lleguen tarde esas historias y me pierda en las conversaciones con amigos que son más atrevidos que yo y se saltan la hora del resguardo obligado de esta ciudad sitiada por la criminalidad.
Salgo de noche, pero es como regresar a la edad en la cual me quedaba en casa de mis amigas. En aquel tiempo lo hacía por placer de compartir y hablar y reír.  Hoy, es por puro instinto de supervivencia, si pasa de las nueve de la noche, lo prudente es quedarte donde estés. ¿La policía? Puede robarte, secuestrarte, abusar de tí, pero cuidarte, ¡jamás!. Y si decido lanzarme a la aventura de irme a mi casa tarde, me cuido solita, manejo como alma que lleva el diablo y en los labios una oración mientras regreso ¿o mejor digo huyo hacia la casa?
Todavía puedo sonreír, claro que sí. Tengo el corazón tan repleto de letras, de ideas, de sueños por cumplir. Uno de ellos es irme de aquí. No tengo un puerto de llegada, ni siquiera una oferta de empleo o la ayuda de un amigo, pero estoy segura que podría caminar libremente por las calles y sentir que no me asaltan ¡ni las dudas! 

Maiskell
27.3.12
P.D.: Esto lo escribí hoy, donde en menos de dos semanas han matado a dos amigos y a un montón de desconocidos

miércoles, 4 de enero de 2012

Queridos Reyes Magos

Ya estan por llegar.
Les dejo puesto en el estacionamiento para que paren sus camellos. Los espera un café bien caliente con canela y un buen aire acondicionado para que se refresquen (Les brindo un Ron si están en ánimos). Este año no escribí la carta al niño Jesús, se me pasó entre tanto alboroto navideño. Ustedes vienen después de las hallacas, el pernil, los intercambios de regalo y el tiempo de "ser feliz a la fuerza" y eso se agradece. Por eso la carta.

El tiempo es una "cosa" precisa. No puedo decir que es un reloj pero se mide por este sin perder nada. El año pasado gané y perdí tiempo. Aunque no lo vea tengo claro que mi vida se mide en cómo gasto el tiempo y con quién.

Pasé tiempo con mi familia. Comer juntos es una forma como pasamos el tiempo. Es un tema central. Siempre hablamos de lo que no se debe comer, pero lo hacemos después, ya que ese día está permitido no pensar mucho en dietas, poca azúcar, poca sal. Les aseguro que hablamos de ello y tenemos la mejor disposición del mundo para tener dietas saludables. Invertí tiempo en conversar con mi hermana Queen Elizabeth quien no vive cerca, pero está más cerca de mí que mucha gente, por eso, ella siempre es una de mis mejores inversiones de tiempo. Este año he compartido mucho con mi Papi, el ser con las manos más hermosas que conozco. Todo lo que toca ¡florece!

Pasé tiempo con los amigos. No me quedan muchos en estas tierras. Se van como si hubiese peste por aquí. Les confieso que algunos piensan que estoy mal porque no he salido de aquí. Los entiendo. Esta tierra es linda y generosa, se me asemeja como a unas grandes puertas que dan la bienvenida a quien quiera venir a pasar tiempo acá. Hay muchas cosas que cambiar, eso sí. La mirra, el incienso y el oro que ustedes traen, nos va a hacer mucho bien. Este año voy a visitar algunos de mis amigos regados por el mundo, también familia que está lejos y quiero ver. Pasé tiempo con mi amiga Glasses Girl, es demasíado divertida y se llama Glasses Girl porque sus lentes son tan importantes como lo son para Elton John.

Pasé tiempo conmigo. Este año si que me he conocido. He hecho el viaje más alucinante por las esquinas, calles y avenidas de mi existencia. Ufff, ¡no saben! Es como verse después de mucho tiempo y comprender, comprender y comprender. Tuve un profesor que describió ese viaje como una "caida de locha". Me cayeron un montón de lochas y regreso de ese viaje con una bolsa que contiene pocas cosas pero muy valiosas. Si sabrán ustedes que para hacer grandes viajes se debe poner la carga más ligera.

Tuve tiempo para hacer mi propio club. Tenía años pensando en cómo meter en un mismo lugar varias cosas que me interesan: la fotografía, el escribir, pintar, crear campañas, tener mi programa de radio. El club me lo permitió y eso me tiene feliz. Es un club porque tiene dos miembros fundadores y un montón de socios en diferentes intereses, ¡genial!

Compartí a tiempo. Este año que recien termina, se fue Omar Contreras, un ser especial en mi vida, amigo con todas las letras y quien me dio muchos consejos sin dictarme cátedra de consejero aburrido. Tengo tu risa conmigo. Sempre escucho tus palabras "Mi Maiskell, la única opción es ir hacía adelante" Lo hago Omar, lo hago cada vez con más fuerza. También se fue Bernardo Sanoja, otro amigo maravilloso que me hizo reir y que me acompañó en cada locura que se me ocurrió. Bernie, vas conmigo en mis sueños de radio, ya lo estoy haciendo y mucho te lo debo a tí. También se fue Eva. Me quedaron tus palabras grabadas sobre lo que habías conseguido buscando hacer tu programa de radio, qué manera divertida e inteligente de poner la vida en palabras. Hay dos cosas que recuerdo de tí: siempre estabas linda y nunca te escuché quejarte. Dos grandes aprendizajes. Para tu cumpleaños en Marzo, quiero proponer que el regalo que te demos quienes te conocimos, sea el reunirnos con la mamografía hecha en la mano, estoy segura que estarías encantada!

Quiero pedirles varias cosas para este año:

- La bolsa de caramelos que siempre pienso que ustedes traen, digo pienso, porque nunca la he visto pero por si a las moscas, me gustan los caramelos de leche y descubrí hace poco que me encantan las gomitas de cocodrilo.

- Quiero risas a montones. Es la mejor manera de pasar el tiempo. Reír con los que quiero. Reír porque la vida no hay que tómarsela tan en serio, de ella no salimos vivos. (Esa última frase no es mía pero es buena)

- Quiero Paz. Pero una paz que no se tenga que arreglar a punta de fúsil.

- Quiero que la decencia se ponga de moda. Decir buenos días, por favor y gracias, es una de las llaves que abren casi cualquier puerta y quiero vivir en un país de puertas abiertas.

- Y también quiero cosas más terrenales como casa nueva, camioneta nueva, novio nuevo, viajes, mucha ropa, zapatos y plata. Tampoco soy tan "elevada" y la vida sería muy aburrida sin todos los accesorios!

Gracias adelantadas!

M.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

BBM "Novela"

Tengo días que vengo leyendo las actualizaciones del blackberry messenger. Nunca me había preocupado por ver eso. Me parece que es mucha información sobre lo que hacen los demás. Pero -siempre existe un pero- encontré que dos personas que están dentro de mi grupo de amigos del bbm terminaron su relación después de mucho tiempo.

Lo divertido del cuento es que ellos terminaron, pero usan la actualización del bbm para darse mensajes de "indiferencia" sobre cómo van sus vidas "separados".

El Viernes pasado leí:

Ella: No, no puedes hacerme esto de nuevo, qué poco hombre.
Él: Se acerca el fin de semana.

Ese mismo viernes "Ella" puso:
"Tú y tu familia son unos falsos".
Él: tenía el mismo mensaje.

Se veía claro que ella estaba sufriendo. Por lo menos así lo puso publicamente en su mensaje personal.

Me pareció de un mal gusto tremendo, pero hay formas y personas. Decidí que los iba a seguir por unos días, a ver si fue casualidad o tal como pensé, era una forma de tener noticias el uno del otro.

El sábado leí los mensajes otra vez, como a las 8pm.
Ella: Me veo preciosa.
Él: Listo para conquistar... el mundo!

El domingo en la tarde:
Ella: Gracias Juan ¡eres lo máximo!
Él: Me la hiciste pasar muuuuy bien!

Juan no es el nombre de "Él" por si acaso hay dudas.

El lunes, no ví el status de los mensajes personales de estos dos amigos.

El martes leí:
Ella: Soy bella y la pasé buenísimo, gracias a ti!
Él: A trabajar, pero me encantas!

Hace un rato, leí las dos actualizaciones de esta blackberry "novela"

Ella: Me queda poco para mi super tunning!
Él: puso de avatar una frase que dice: Me encantas! Entiendes o coloco tu nombre también?

Conclusión:
Mujer que se separa, se opera las tetas. Hombre, se empata con otra y listo!

domingo, 6 de noviembre de 2011

¡Días de radio!

En estos tiempos tan especiales en Venezuela, una de las herramientas que más me ha funcionado es el crear proyectos propios y ajenos, con la idea de tener una burbuja particular donde respirar de tanta cosa que pasa en la vida de uno aquí.
Así que entre tanta cosa que pasa, decidí que lo importante eran las cosas que pasan en mi vida. Suena tonto, pero quien viva en Venezuela sabe lo dificil que es mantenerse dentro de una línea de pensamiento personal. Este es un país donde es contraindicado leer un periódico o ver un noticiero,  porque te dan unas ganas locas de irte a vivir a Basilea!

En días pasados fui a desayunar donde mi mamá y solté la perla de "quiero hacer radio".
Soy locutora desde que tengo 18 años, la cosa es que no lo ejercí por mucho tiempo, y no lo hice, porque me dediqué a hacer comerciales de televisión a esa edad, luego fotografías y dejé de lado ese sueño de ser locutora. Ese mismo día que dije "quiero hacer radio", me entrevisté en una emisora de radio en Guatire, Edo. Miranda. Y a la semana siguiente ya estaba en entrenamiento para salir al aire el lunes 17 de octubre.

Estoy al aire en la radio desde el lunes 17 de octubre y ha sido una ¡maravillosa experiencia! No puedo describirles la emoción que me da y apenas comienzo mi cuarta semana!
Muchos de mis amigos más cercanos sabían de mi deseo de hacer radio desde hace tiempo, la cosa es que no lo había decidido con tanta determinación.

El programa se llama "El Hombrillo" y sale en el mejor horario de la zona: desde las 6 hasta las 9 de la mañana! Son tres horas de pura diversión y se siente esa interacción inmediata, la gente llama al programa y es una gozadera! ¡Me he gozado hasta las metidas de pata!

Damos desde el reporte del tráfico, pasando por llevar mensajes positivos y noticias de las cosas buenas que pasan en mi país, porque sí pasan cosas buenas.

Hemos entrevistado a Maickel Melamed, quien justo hoy, está corriendo el maratón de Nueva York y del cual nos sentimos infinitamente orgullosos los venezolanos, también a Lourdes Valera y a Rosario Prieto, importantes actrices del país, a Mirelis Morales con toda esa información que tiene de una mejor ciudad.
Hicimos un programa excelente con María Consuelo Monzant representante de la ONG Senos Ayuda, quienes luchan contra el cáncer de mama. En pocas palabras,  resaltamos a la gente que está haciendo cosas buenas como Vida Gaviria con su twitter de @modomama que enseña sobre la crianza respetuosa de los niños y un montón de personas que tienen algo bueno que decir.

He estado en esto y por supuesto, sigo con mi pasión que es hacer fotografías! Hice unas que ya van a estar a la vista del público y estoy segura que darán de qué hablar!

Estoy agradecida y contenta de este nuevo reto. Estoy agradecida y feliz con mi familia y amigos, que me apoyan en cada aventura en la cual me meto.

La pueden sintonizar en el dial 98.7 FM los que viven en el Edo Miranda, desde Higuerote hasta Los Teques, incluyendo los Valles del Tuy, pero en Caracas, sale escucharla por Internet a través de www.platinum.com.ve desde cualquier lugar del mundo y hasta pueden vernos en la cabina, ya que al entrar en la página van a programación y nos ven vía livestream.

Lo que uno en la vida necesita, es saber y creer que todo lo que uno quiere, lo puede lograr, o como dice Maickel Melamed "Nada es tan grande como para no intentarlo".