jueves, 25 de febrero de 2010

fin de curso o cuatro meses de terapia con letras

Anoche terminé mi curso de Dramaturgia con Mónica. No tengo palabras para describir la risa y el gusto, el aprendizaje, la alegría de escuchar las historias de mis compañeros, conocer gente tan hermosa, tan llena de ganas de escribir y compartirlo, ha sido uno de mis mejores viajes.

Empezamos a escribir desde el primer día. Llegué a la segunda clase, ya no recuerdo porqué no estuve en la primera, pero desde ese primer día se escribe de una. La idea de mi obra ya rondaba en mi cabeza como una idea de "algo". Me pensé mis temas, puse dos en el tapete y ese público maravilloso escogió una. Ahora sí tenía por donde darle forma a eso que había pensado.

"No chica, yo que te escribo de lo más bien, lo voy a hacer así en un dos por tres" - cree uno.

En el taller aprendí que todo drama necesita orden. No es que uno llega y hace lo que quiere. Nada que ver. Hay que pensar el drama, sentir el drama, contar el drama.

Una de las cosas que más me impactó fue el profundo respeto que sentí de parte de la profesora ya que era la primera que llevaba sus tareas a cada clase. ¿Cómo puede uno no cumplir? es que si ella, que está escribiendo una novela, lanzando su segundo libro, mamá de dos chamos, esposa de alguien y quién sabe cuántas cosas más, puede hacerlo ¿cómo no voy a poder yo?

No fue suficiente saber que la "profe" es una persona ocupadísima, sino que algunos compañeros están más ocupados que teléfono público; Inés trabaja que trabaja, aunque la socia sea una santa y apoye esa inabarcable imaginación; Gabi, con bebé incluído y dibuja que te dibuja películas; Naya, entre niños, televisión, libros, videos; Adriana entre el stress de las noticias y sin saber qué pasará mañana, pásaba al "es cuatro" con sus divertidos cinco minutos; Renatta, trabajo, mudanza, en la búsqueda de sacudirse tanta "estructura"; Seni, happy happy, dándonos psicología pura y cual camaleón cambiando frente a nuestros ojos; Carlos, construyendo, construyendo; Melita, quien nos consintió cada miércoles con café, nos hizo reír con su historia y hasta le pusimos frase publicitaria: "Melita, qué sorpresa más bonita"; Herbert, el bussines man y así cada uno de nosotros, compartiendo cada miércoles. Casi nadie faltaba a la cita, y estoy segura que casi nadie faltará en la entrega final.

Tengo tanta curiosidad por ver las obras, por leer la mía, por ver que ese mundo tan maravilloso del crear me puso a estos nuevos amigos en el camino, con los cuales tengo un lenguaje en común y a quienes agradezco las palabras y el empuje para querer ser mejores.

¡Los voy a extrañar!

5 comentarios:

Nina dijo...

Me piqué horrible.

Renatta Casale dijo...

Que bella amiga!!! En adelante espero que nos extrañemos por muy, muy "breves espacios"... Que lindo y acertado estar en esa lista y esa historia!!! Besazooos!!!

Tropical Blonde dijo...

espero que publiques tu entrega final para asi poder compartir un poquito de tus clases con Monica... :*

Carlos dijo...

Maiskell, nadie puede dudar que también tienes siempre una inmensa sonrisa.

Besos y abrazos con cariño.
Carlos Pou

Herbert Silva dijo...

Mika, el tiempo, en mi opinión es indomable, impredecible e implacable; porque para rematar, es finito...

Te tomaste el tuyo para crear un blog y regocijarnos con ese melao que salpica a borbotones de tus manos para describirnos sin cortapisa y resquicio de ambigüedad alguna.

A mí me bautizaste "business man"; ¡vaya, vaya! En efecto lo he sido en mis 20 años de vida laboral y por eso intento rodearme de bellas personas como ustedes, para siempre ser, mejor persona...

Solo me queda decirles a todos que disfruté como nunca el taller y su compañía semanal ya se estaba convirtiendo en divina rutina.

A Mónica solo me queda decirle que la admiro, no solo por su trayectoria profesional, sino por su calidad humana, llena de transparencia y lucidez, que me enseñó kilos de caminos y toneladas de pasión.

Un abrazo a todos
Se les aprecia muchoooooooo...
Herbert