jueves, 22 de abril de 2010

Caracas: entre lluvia y sequía, entre te quiero y te detesto

Tengo rato viendo mi ciudad así como en esta foto que tomé hace poco.

¿Hago las maletas y me voy? o ¿Mejor hago las maletas y voy y vengo?  Los que están allá dicen estar felicísimos de haberse ido, de hecho atropellan la ciudad con nombres como Karakastán, caostrópolis, entre muchas otras formas de describirla (yo también lo he hecho, shame on me), y los que están aquí todos los días ruegan a Dios de encontrar la fórmula que los lleve a vivir fuera de estas sucias y teñidas tierras.

¡Qué vaína la contradicción!

Hay veces en la cual uno no puede vivir consigo mismo y busca eso que te haga sentir que hay un futuro pero que uno no lo consigue porque realmente no se está en ningún lado.
Abundan en mi ciudad los malandros, los balurdos, los malandros otra vez, la gente que cornetea en las colas, el que te mienta la madre mientras te dice bruta y remata con un "tenías que ser mujer".

Ayer, bajo un palo de agua descomunal, agarré una subida con un río de piedras y agua que movieron mi carro un pelín (nada que me fuera cerro abajo) tuve que tener sangre fría para seguir y que no me diera un ataque de histeria, por supuesto en el primer lugar medio despejado me paré y el cuerpo parecía que tenía un ritmo propio de tambores, de movimiento tan fuerte que tuve que respirar y darme una orden y calmarme para no llorar.

En ese momento, un carro negro se paró a mi lado y un muchacho bajó la ventana y me dijo: "mira, me voy a parar aquí igual que tú,  porque si tú te paras yo me paro, tú venías abriéndome paso entre el agua y mejor me espero y te sigo hasta que sigas" y en un momento tan feo como ese, no me quedo otra que seguir siendo valiente, decirle ok  y quedarme dentro del carro un buen rato hasta que bajara el nivel del agua.

Qué desespero siento con una ciudad que no está hecha ni para la sequía ni para la lluvia, o que no está hecha para nada. Amo esta ciudad porque me gusta mucho la gente de aquí. Sé todo lo que se dice de la gente de aquí: flojos, malandros, abusadores, vivarachos, bochincheros, balurdos, niches, etcétera, pero sé también que hay gente hermosísima como mi familia y mis amigos, que son y no parecen ser algo en la vida de uno.

Al que se va, lo apoyo, si puede ¿porqué no? si hacer la vida que uno sueña es lo mejor que le puede pasar a alguien, a quien se queda también, porque allí está su corazón y su deseo.

Amo esta ciudad no por su arquitectura que como bien escribió una vez José ignacio Cabrujas...

"...Somos la maqueta de una ciudad universal, incapaz hasta ahora de encontrar su financiamiento. Todo lo que hemos levantado nos pareció en algún momento cierto, pero sólo con la certeza del parecido. En el fondo somos la literatura de una ciudad que debe existir en trocitos en el resto del planeta..." ( José Ignacio Cabrujas, 1988)

Venezuela son momenticos, son gente y son poquitos. Qué flaco concepto, ¿no?.

5 comentarios:

todoloquemepasa dijo...

Sigh. Quisiera decir muchas cosas pero a la vez no sé qué decir. La gente como al que mencionas puede que la encuentres a donde sea que vayas no sólo porque estamos regados en cada rincón del planeta sino porque también dentro de cada cultura, por fría que sea puede que encuentres un poquito de eso que te gusta tanto de la gente de allí. Aunque bueno, también tenemos muchas características que nos hacen únicos e inconfundibles a donde sea que vayamos.

También es cierto que cuando te vas dejes de ser de algún lado, ya no eres de aquí ni de allá y la sensación que deja eso por dentro es menos que agradable, aunque depende de lo que busques en la vida, es cuestión de poner las cosas en una balanza. A mí me gustaba mucho la gente de allá y hay muchas cosas que aún no concibo de mi vida si no se hacen a lo venezolano; pero el salir también me ha abierto otros horizontes, la mente, y ahora ya no me gusta tanto algunas personas de allá que me he cruzado por aquí. Es algo que sólo se entiende cuando se vive.

SHAMI dijo...

Mas de acuerdo imposible... Hace poco puse un post cuando me toco despedir a dos amigos. Le deseo suerte a los que se van y suerte a los que nos quedamos. Esperanza de volver a los que estan afuera y la esperanza de no tener que escapar a los que por valentia, por amor o por falta de recursos nos quedamos en este bello pero impredecible pais.

Maiskell dijo...

Todo lo que me pasa: Hola! Es así, te cambia la perspectiva de aquí y si estás tan lejor pues es mejor conectarse con lo que lo rodea a uno y disfrutarse lo que uno es, así tienes lo mejor de dos mundos

Shami: Gracias por escribir, no pude ver tu blog está cerrado tu perfil, y si, la palabra más dificil en el diccionario es suerte, en el caso de nosotros, necesaria. Lo que pasa es que irse de aquí escapando es lo que lo hace feo, muy pocos tienen la dicha de irse por otras razones en este momento, aunque conozcos algunos!

SHAMI dijo...

De nada un placer apoyar algo con lo que coincido. Ya desbloquee mi perfil, soy medio nuevo en el mundo de bloggers. Llegue a tu blog desde el de Toto quien es un gran amigo mio. El post que te comente se llama Los Grandes...,
Un abrazo y suerte!
Shami

Herbert Silva dijo...

Mika, la lluvia te arrinconó en los resquicios de una ciudad que abraza y a la vez muerde...

Lo más sabroso de tu relato es que me trasladó al 9no. inning de un juego Caracas-Magallanes con el juego empatado y las bases llenas: no sabes si cerrar los ojos; abrirlos o volverte loco y tomarte la cerveza que te queda a fondo blanco...

El palo de agua siempre llega y el juego tendrá el resultado que le pongas: algunos dicen que ganó el Caracas habiendo perdido y otros que el Magallanes se dejó ganar.

El cristal con el que vemos la vida es delgado y afilado, pero a la vez cóncavo y nos transforma lo que vemos según el temporal que nos agobia.

La ciudad es lo que es: una divina locura de humo, plomo y gente desavenida en su mal humor y en su atropellado caminar lleno de un gentilicio a veces abrumante y de una brutalidad inquietante.

La adoro y como dice el argot popular: "de aquí me sacan con los pies pa'lante"...