lunes, 8 de marzo de 2010

Mi horario de atención al cliente

Desde el Viernes a las 6:00 pm hasta el Lunes a las 9:00 am y ¡se acabó!

Un encuentro en el parque

En estos días que ando de estudios en Bogotá, son tantas las cosas que aprendo y que vivo que me siento llena de colores. Ví tanta gente haciendo vida en un parque que me lo disfruté ¡al máximo!
Una señora muy bonita estaba repartiendo volantes donde se leía que Jorge Enrique era candidato para la cámara de Bogotá. Como vi que era del partido de la U que es el partido en línea con Uribe, tomé un volante y la señora me dice: "él es mi hijo, vote por él"
Le digo que soy de Venezuela y se entusiasma esta señora a hablarme y a preguntarme sobre cómo hacemos para vivir en tanta zozobra política.
Le digo que no tengo idea, lo que si le puedo contar es cómo he aprendido a conocer lo que me gusta, a decidir si me gusta y a pensar en cómo lo puedo mejorar. La señora me dice: "tu tienes que hablar con mi hijo"  lo llama al teléfono de forma inmediata y me encontré hablando con un político colombiano que éste próximo domingo se someterá a elecciones.
Fue una de esas cosas "raras" que siempre me pasan y tengo la invitación para hablarle a un grupo de electores o ciudadanos de mi "sobrevivencia" en mi país.
¡Cosas qué pasan!
Ya les contaré, mientras, la página de Jorge Enrique es www.gomezpardo.com por si la curiosidad les pica.

viernes, 5 de marzo de 2010

Varias cosas que aprendo mientras estoy fuera del país

1.- Comprar armas de verdad, eso de nintendo, Wii, etcétera, está prohibido.
2.- A Zelaya hay que darle cobijo socialista pero del siglo XXI: escoltas, suite presidencial, cadillacs, etcétera, y este etcétera si me gustaría saberlo.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Es igual ¡aquí ya lo saben!

Los zapatos en los cables de electricidad son iguales aquí en Bogotá como en Caracas. Cualquier pendejo sin oficio va y los tira por ociosidad y ya eso forma parte de una cultura.
Anoche escuchaba a uno de aquí hablar de "su Presidente" asegurándome que era tan parecido "al mío". Es verdad, los dos son Presidentes, elegidos democráticamente y los dos han cambiado su país.
Uno dice "pal´carajo" y otro dice "varón".
La única cosa que yo le pido al amigo de aquí, es que vea lo bueno que ha hecho "su presidente",  que luche y participe para que lo bueno permanezca y no venga un bolsa trasnochado a querer creerse Francisco de Paula Santander y ser su peor versión, para querer fundar no sé qué cosa, con no sé qué otra más, que no son más que nuevos nombres del mal vivir.
Le dije; personalmente, métele el dedo en el ojo al "varón", písale el cayo, pero como ciudadano reclama tu derecho, defiende tus principios y cumple tus deberes (eso cuesta un poco más, pero dale que tú puedes) deja de verle la cara al hombre que te cae mal y evalúa lo que hace, no le des espacio a que venga un encantador de serpientes y te cante la canción con la cual te va a atrapar.
Me habló peste de "mi Presidente" y yo por supuesto sin ganas de defenderlo, y él, sin darse cuenta, no sabía que cae en la trampa, en su trampa, donde no quiere a "mi presidente" pero igual no quiere al suyo que tanto ha hecho por Colombia, duélale a quien le duela.

Mi primer día de clases

Ayer fue mi primer día de clases de fotografía. Les quiero contar como terminó.
La hija de ocho años de mi profesor, le dijo: "Papá, ¿podemos adoptar a Maiskell? ¡Así tengo una hermana!"
¿No es lo máximo? ¡derritió mi corazón!

martes, 2 de marzo de 2010

¡Colombia!

¡Ya en Colombia!
Terminé las clases el miércoles en el Celarg y preparé todo para venirme a Bogotá a mi curso. Tengo tantas cosas por escribir que ya me pongo al día con los cuentos.
Tomo el avión y mientras me leo el períodico "El Tiempo" y me pongo al día sobre la ciudad en la cual voy a pasar los próximos días, ya estoy aterrizando y casi ni cuenta me doy de cuánto duró el vuelo.
Mi primera impresión desde el aire es que todo es verde, una montaña acompaña la ciudad, es parecido al Ávila.
El avión aterriza y nos piden que nos montemos en el autobus que nos llevará al andén o pasillos del aeropuerto. Ya empiezo a escuchar a la gente hablar pronunciando la "S". Todo el mundo prende su celular y empieza a informar que ya llegaron, que si la reunión, que si la familia, ¡que si la vida, pues!
Camino hacía inmigración, hago mi cola y llego hasta el oficial que recibe mi pasaporte. El oficial me pregunta esbozando una sonrisa, qué vengo a hacer aquí y le digo que unas fotos de la ciudad. El señor amablemente comienza a decirme si conozco la iglesia de la sal, que si debo ir a este lado o a este otro, y yo preguntándome si era oficial de inmigración o de turismo.
Finalmente me sella mi pasaporte y me dice: ¡que tenga una buena estadía en nuestra ciudad y la disfrute mucho!
Mi cara fue un poema mientras el señor me actuó la cuña de lo que debe ser el servicio al turista.
Ya les contaré más según vaya viviendo y pasando los días.
Por ahora me voy a mi primera clase oficial.