domingo, 17 de abril de 2011

En las alturas...

Fue sólo por valiente que dije sí.
Toda la mañana se nos fue en tomar fotos de las distintas aeronaves. Los del helipuerto me sonreían, mientras escuchaban de mis labios -¿puedes mover el helicóptero amarillo para que quede de fondo en esta foto?- Oye, a ver si intercambiamos el naranja y el rojo que están muy cerca y ponemos el verde en el medio para que se vea mejor en la foto- Y así transcurrió la mañana- Ya los mecánicos y asistentes me veían y sabían que íbamos a mover algún helo que estuviera por ahí.

Como a la 1pm me dice el Capitan -y quien me contrató para el trabajo- me gustaría mucho que tomáramos unas fotos del Robinson 22 y del Robinson 44. Mi respuesta no se hizo esperar: Claro que sí.

El Capitan entró a su oficina y salió al minuto dando ordenes para que le preparan el MD 520 Notar que es un bello helicóptero y me dice: ¡vamos pues! ¿desde arriba? ¡Claro!

Me vuelve a preguntar: ¿Cuál puerta te quito? ¿la de adelante o la de atrás? la de adelante Capitan.
En menos de lo que pensaba, ya estaba dando vueltas en el aire, sin puerta y tomando fotos de los Robinson... fue emocionante y así fue mi primera foto aérea en 1996... ¡parece que fue ayer!


Ir a tomar fotos es todo un ritual. Llego al helipuerto, me acerco a la aeronave mientras le quitan la puerta delantera. Me hago una trenza en el pelo. Ordeno mis equipos. Bolsos atrás, cámaras adelante, lentes a un lado. Ajusto mis botines, me coloco el sweter (siempre da frío aunque haga sol)
Le quitan el comando del lado donde voy y subo. Rumbo a la foto y al espacio aéreo que tanta emoción me produce!
Hoy, estoy viendo tantas fotos de algunos viajes y me da una alegría indescriptible. Las tengo que escanear porque las voy a montar en mi web, en la cual estoy trabajando... ¡estoy contenta!
Voy a poner unas imágenes de unas fotos (tomadas de un celular) que hice el año pasado desde la cima del hotel Embassy Suites de Caracas... amarrada desde tres puntos de seguridad, dirigido por el maravilloso Chino Delón que sabe muchísimo de eso... y también es uno de los tantos amigos que se fueron del país.
¡Por los buenos momentos!



martes, 5 de abril de 2011

A 2,50 la Cuba Libre

El Bar está repleto de putas.
Una, te vende unas flores con una frase lapidaria: "Anda vale, comprámelas...  que hay hombres que le compran flores a su mujer sólo cuando se mueren, antes de eso... ¡nada!" Algo más o menos así, dice la joven que pasea por el bar.
En la Rocola, los boleros que escuchaba en mi casa cuando niña... y de pronto salen aquellos tremendos personajes que dejan de ser los conocidos rostros de las artistas que forman parte de la geografía televisiva de nuestro país, para darle paso a un grupo de prostitutas que hacen vida en ese bar.
Se pasean por las mesas y cada una a su manera, echa el cuento de su vida y así las vamos conociendo.
Se rien y lloran. Cantan y se lamentan. Es un drama tremendo.
Una frase se quedó dentro de mi cabeza: "Yo no soy basura, soy un ser humano" y es cierto.
Nuestro prejuicio al etiquetar a cada persona, nos hace olvidar que lo único que podemos contestar cuando alguién nos pregunta ¿Qué eres? la única respuesta que podemos dar es "Soy un ser humano"

Vale la pena verla... vale la pena vernos reflejados en esos dramas que pertenecen al diario vivir y está allí, al ladito nuestro.

Las actuaciones son maravillosas. Tuve la suerte de verla dos veces y las dos veces fue una experiencia diferente porque el elenco cambia y cada artista le imprime su toque, su forma de mirar y sentir esas palabras, eso que se actúa.

El papel de la Caimana lo ví interpretdo magistralmente por Nohelí Arteaga, quien me impresionó con su fuerza, su expresión corporal y el acento que le pone a aquello que dice. Y luego ví a Luis Fernández en el mismo papel... tremendo, maravilloso, fuerte y valiente.

¿Una de mis alegrias?
Ver a José Andrés Sibaja (mi querido Puck) haciendo una de las cosas que más le gusta, que es actuar, y lo hace con seriedad y compromiso.

¿Una sorpresa? la excelente actuación de Elaiza Gil

Repito lo que escribí en twitter cuando la ví por primera vez:
"A 2,50 la cuba libre, entraña un drama profundo, no entendí la gente que se reía, Aplausos a todos, me hicieron llorar! Gracias!"

domingo, 3 de abril de 2011

Hombre si es gente

Porque los hay malos, buenos y ¡gente!
Copyright© Maiskell Sánchez 2009
 

En el transcurso de mi vida, siempre he escuchado hablar a las mujeres del desamor, del maltrato y de la incomprensión del hombre hacia nosotras.
Recuerdo vívidamente el tema de la paternidad irresponsable en mis primeros años de estudiante de publicidad, recuerdo también que se hablaba de la relación de pareja desde la atención de la mujer hacia el hombre: el bistec más grande siempre era para el hombre de la casa. Escuchaba que el hombre ganaba la plata y los viernes era el día de gastarlos en “tragos”  o repartidos con la “otra” que era vecina del mismo barrio.
Mi propia experiencia me enseñó, que esas historias no eran parte de la ficción, del imaginario del venezolano promedio, sino que algunas de ellas eran ciertas y así las viví.
Un día tome clases de escritura de guiones de telenovela (2003) con la famosa escritora Venezolana, Mónica Montañés, quien tenía para sí una frase lapidaria: “hombre no es gente” que justificaba las historias que me habían contado las amigas e incluso algunas mías.
La cosa me pareció que requería un proceso de pensamiento y pasé  a observar a los hombres y mujeres que me rodeaban, como hacen los naturistas con los pájaros y las flores!
Muchas mujeres solas en todos los cafés, hablando de hombres por supuesto! Todas quejándose de lo mismo, que si el desaparecido del “tipo” ese no llamó, que si me dio excusas, que si yo que soy una mujer “increíble”, independiente, profesional y todas las “cosas” que hemos escuchado . . . por otro lado, los hombres hablando de mujeres y pensando con la única cabeza que les sirve, si, así como leyeron, que les sirve porque la otra, vamos a estar  claras, la desconocemos en la mayoría de los casos! Pero (y aquí viene el pero) descubrí algunas cosas interesantes de ellos que jamás había pensado que les sucedía, más adelante se las cuento!
La valoración de que somos mujeres "demasíado" es algo que decimos de la boca para afuera, porque lo que queremos siempre es que el hombre nos valore y cuando no lo hace, nos sentimos destruidas, mal, arrastrando la cobija y pensando que salimos con un “balurdo” de marca mayor, la realidad para mi es que no nos valoramos nosotras por nosotras mismas, es que bien vista la cosa, es que ni perdonamos a nuestro cuerpo diciéndole todo el día: estoy gorda, que si el rollito, que si la cara, que si el cabello... pero ¿hasta cuando vamos a seguir con el maltrato? Si eso lo hacemos con nosotras mismas, ¿cómo es que esperamos que venga alguien a cambiar nuestra mente y nuestra postura sobre nosotras mismas? muy complicado.
Mandé un mail a un montón de amigas, preguntándoles por sus historias con los hombres, y lo que más me entusiasmaba era la idea de tener una base, una información completa para poder escribir un “algo” que dejara claro ese comportamiento absurdo e infantil de arremeter contra la mujer y de hacerlos responsables de nuestro desamor y comportamiento. Por esas jugadas del destino hablé con un amigo que se arriesgó a decir muchas cosas que me dejaron pensando que esta historia que les cuento, tenía otro lado. Mi amigo Argentino, muy valiente él, me dejó y por escrito, que el desamor no era sólo cosa de mujeres, que él había sufrido mucho por el amor de una mujer indiferente y que también había mujeres que deseaban algo pasajero, que eso de la “llamada del día siguiente” no era esperado por todas las mujeres, que él se había quedado esperando porque una mujer le dijera que lo había hecho bien, que se verían al día siguiente y que pensaba que él era “el hombre de su vida”, es decir, ellos también ven la casita, el perrito, el jardín, la cerca blanca y todas las cosas de lo que llamamos “estar feliz en pareja”
Sus respuestas a mis convicciones me sorprendieron. Salí disparada a preguntarle a mis amigos, qué pensaban ellos de las mujeres que se entregaban el mismo día que las conocían, qué pensaban de las mujeres profesionales  que ganaban más plata que ellos, qué pensaban sobre la fidelidad, sobre la belleza, sobre las relaciones con mujeres más jóvenes, y la lista seguía larga. Así supe que ellos no estaban tan interesados en cómo nos quedaban las cejas de perfectas, o la manicure, o los cinco centímetros de más en nuestra cintura.
Toda esta experiencia hizo que me dedicara a hacer una lista de las cosas que me gustan de los hombres.
Aquí va mi lista:
• No consiguen fingir un orgasmo,  o la “elevación” de gusto por una mujer.
• Tienen dos botones: ON – OFF.
• Muchas veces no nos entienden, pero siguen empeñados en hacerlo y seguir a nuestro lado.
• Les parecemos atractivas, aunque nosotras ni nos creamos eso frente al espejo.
• Saben de bolsa de valores, de números, de la situación mundial, pero no entienden nada de nuestro corazón.
• Le ponen empeño a la hora de ser amantes, y se sienten bien si nosotras llegamos (o fingimos)  nuestro mayor el placer.
• Han conseguido elevar el deporte a algo parecido a una religión.
• Casi nunca les da miedo la oscuridad.
• Se empeñan en arreglar la plomería, aunque después llamemos al plomero para arreglar el desastre que con tanto entusiasmo se dedicaron a reparar.
• Les importa poco lo que piensen los demás.
• Siempre sabemos lo que están pensando y cuando abren la boca dicen exactamente lo que imaginamos.
• Jamás les pasó por la cabeza martirizarse con zapatos altos.
• Les encanta explorar nuestro cuerpo.
• Son capaces de hacer cualquier cosa por esconder su fragilidad.
• Siempre se terminan la comida del plato y no se sienten culpables por ello.
• Les parece interesantísimo hablar de ciertos temas sin gracia alguna como las características de los carros o lo que hacen en el trabajo.
• Están dotados de hombros donde una mujer puede dormir sin mucho esfuerzo.
• Están en paz con sus cuerpos, a excepción de la calvicie o alguna que otra obesidad.
• No le temen a las cucarachas.
• Nunca mienten sobre su edad.
• No consiguen vivir sin una mujer.
• Cuando les decimos te quiero, siempre piden que les detallemos cuánto! 
Seamos lo que queramos, pero seamos nosotras mismas, porque por mucho tiempo actuamos roles, papeles que nadie nos asignó, allí empieza la deformación de lo que queremos (Es que una quiere un príncipe y para eso hay que ser princesa, pero las princesas van al baño, comen cochino, cambian el caucho de su carro, es decir, ¡son auténticas!) Vamos a querer a un hombre, dejémos la cosa con los príncipes que sólo existen en Disney o en las monarquías, donde ya hay bastantes problemas (intriga, infidelidad y afines)
Así que mujeres lindas, espectaculares, inteligentes, vamos a reconciliarnos con esa parte tan fundamental en la vida de una mujer, que es querer a un hombre bueno al lado, dejemos el check list tan estricto que tenemos, seamos flexibles, definamos lo que queremos como amor y no les pongamos tanto peso a los tipos encima! Paguemos el psiquiatra para hablar y que él pague las cosas para disfrutar!!!!
Así nace “hombre si es gente” y esta lista de cosas buenas y otras no tanto, lo convertí en un demo para un programa de radio que me encantaría hacer! (ya tengo varias entrevistas: Alonso Moleiro, Mónica Montañes, Adriana Bertorelli, Frank Quintero, entre otros) 
El demo se los pongo si les gusta la idea, y si se les ocurre como puedo hacer para llevarla al aire, pues mejor que mejor!
RECUERDEN: El proyecto se llama "Hombre si es gente", pero no olviden el selling line: Porque los hay MALOS, BUENOS Y GENTE... o como dice mi mamá: Hay de todo en la villa del Señor!

Cuentos de sobremesa

La parrila estaba lista. Nos sentamos en la mesa. A mi derecha estaba sentado un muchacho que fumaba y hablaba con la misma irreverencia ¿Él quién es? le pregunté a mi amiga.
Nos vimos dos veces más y fue suficiente para sentir un enamoramiento inmediato. Podía no haberlo visto nunca, pero las dos veces fueron suficientes para sentirlo y entenderlo como si lo conociera de toda la vida.
Nos sentamos en el café. Comenzamos con las risas y los cuentos crecieron en importancia y confidencia. ¿Lo más confidencial que nos contamos?
Hacer su libro.
Suena simple... no lo és. Pasé cinco semanas corrigiendo textos y conociendo las historias detrás de la historia. Más personal que eso...
Hicimos la foto de portada. Me encantó lo que hicimos. Simple, hermoso, apropiado...
Eso fue en Septiembre. El libro salió en Noviembre y ahorita acaba de salir la segunda edición.
La gente dice que el libro es comiquísimo. Ciertamente lo es. Tengo para mi, que mi amigo Totón, escribe con mucho sentido del humor, las grandes tragedias que nos pasan.
Lista para la próxima aventura contigo mi Totón!