viernes, 22 de julio de 2011

¡Caracas me la gozo un mundo!

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Hoy leí este texto en el Centro de Arte Los Galpones, y quiero dedicárselo a mi hermana Elizabeth, por tener muchos años extrañando nuestra ciudad, y desde lejos, amarla tanto! 

¡Caracas me la gozo un mundo! 
Disney queda en la calle principal de San Agustín del Norte, saliendo por la autopista Francisco Fajardo. La bajada de esa calle ¡es una montaña rusa! Papá hundía el acelerador para que la caída fuese más intensa y nuestras risas más sonoras. La visitamos muchas veces, sin ninguna otra razón que divertirnos y sentir esa cosquilla en el estomago que produce un salto al vacío.
En el parque El Pinar, queda África. Hasta el sombrero de expedición nos ponía mi mamá y nos contaba que en ese zoológico estaban todos los animales que Noé metió en el Arca.
El boulevard de Sabana Grande me hizo caminar como una paisana de mi ciudad y sentir que me pertenecía este cielo. Allí queda mi Rambla de Barcelona, con esos faroles bellos y sus pisos de adoquín.
El Gran Café, me enseñó que la calle se disfruta con una taza de café en la mano y un juego de ajedrez al aire libre, por eso no me sorprendí cuando fui a Europa por primera vez.
Esos lugares los visité de pequeña. Hoy, salgo a montar bicicleta los domingos en la Cota Mil y es como estar en la ciclovía de Bogotá pero en versión de seis canales de autopista.
La Plaza Altamira, es mi versión de la Fontana de Trevi de Roma, si no se parece, no importa, lo que si es igual es que en ambas he lanzado monedas para pedir deseos.
En Galipán, compro flores como en Holanda. No exagero en la comparación, porque los colores son igual de hermosos. Allí, en nuestra montaña del Ávila, esa que está impresa en los ojos de los caraqueños, queda, entre muchas otras cosas, la terraza del Restaurante de Juan Manuel. Me siento en las mesas del balcón, pido por costumbre mi vino Argentino y miro hacia La Guaira, entre ese verde de la montaña y el fondo azul del mar, impregnado de la luz de Reverón, hermosa como la Costa Amalfitana mientras disfruto de un buen plato de comida Vasca.
La salsa nos imprime ese ritmo caribeño, en las calles de Petare. Si le pongo una samba veo las favelas de Sao Paulo, con su música y su gente, incluso sus historias llenas de vida y de muerte.
Central Park, queda en el Parque del Este.
Siempre creí que una parte de Francia, estaba en el Paseo Los Próceres, porque me pareció grandioso saber que Francisco de Miranda formó parte de la Revolución Francesa y su nombre está escrito en el Arco de Triunfo de Paris.
Caracas no tiene un solo color, tiene el verde de las montañas, el azul del cielo y el alma Vinotinto. Hay ejércitos de creativos, hay gente que camina “por el medio de la calle”, hay gente en los teatros mostrándonos como nunca quienes somos. Es que sé, que le estamos dando paso a una Caracas bien formada, no sólo en su arquitectura sino en su gentilicio. Por una persona que la maltrata, hay diez que buscan consolarla, hay cien que buscan construirla, hay mil que buscan conocerla, hay cien mil que buscan gozarla y hay treinta millones que buscan amarla!
Esto es un mal momento, muy bueno, por eso yo a Caracas ¡me la gozo un mundo!

Maiskell Sánchez
Caracas, 22 de Julio 2011

martes, 5 de julio de 2011

Menos Mal que Bolívar no pudo ser Bolivariano (MS)



El Invitado
Llegó el día esperado. Casi todos estaban agolpados alrededor de la mesa. El restaurante se llamaba “La Cita”. Se encontraban presentes el presidente del Banco Nacional, el general Samuel Zamora comandante del Ejército, el párroco Juan de Dios de la Iglesia local y un periodista de sociales.
Faltaba por llegar el Presidente. Hombre patriota y dispuesto siempre a decir una palabra apropiada. Finalmente llegó sin emitir ninguna disculpa por su retraso.

Había un invitado de honor más, quien se sentó presidiendo la mesa, se le notaba turbado por ese encuentro y por el alto ruido del lugar. Se sentía un poco extrañado por dejar de ser una figura de mármol, pero le atraía la idea de conocer a algunos de los personajes que en su nombre proclamaban justicia, sabía que lo nombraban por su parte heroica y externa, pero no por sus pensamientos y realidades más íntimas.

-Díganos, excelentísimo señor, ¿cómo era el proceso político de éste, nuestro país, en aquellos tiempos?- preguntó el Presidente.
-Señores, esta invitación me ha sorprendido más allá de lo imaginable. Deseo daros las gracias por tan significativa invitación. Tenía mucho tiempo en silencio y agradezco a ustedes el actualizarme sobre ésta mi amada patria. En aquellos tiempos, la patria reclamaba libertad, libertad que era...

-Seguimos en lo mismo señor, sólo que el camisón es diferente, ¡ja, ja! - expresó el Presidente.
El invitado miró su vestimenta, sabiendo que su atavío era diferente, sin entender el comentario.
-Disculpe Usted distinguido caballero, pero agradecería la no interrupción a mis palabras –aclaró el invitado algo incómodo. Hizo una pausa y siguió- En mis tiempos el proceso era difícil, pero recorríamos los países de la América a la búsqueda de nuestros ideales y de abrazar el sueño de una sola República.

-¿Cuántos eran ustedes? –interrumpió el Presidente del Banco- y ¿cómo sufragaban los viajes?

-Dejadme seguir con la idea de la República, describirles nuestros ideales, nuestras luchas, nuestras...

-¿Hacían un fondo de consecución de la nueva República? –insistió el  Presidente del Banco Nacional.

-Tal vez se nombraba una comisión para crear el manejo de los fondos de defensa de la nueva República, digo yo, ¿no maestro?- advirtió el Presidente.

-Maestro fue mi siempre recordado Rodríguez –contestó el Invitado con cara de no entender las preguntas –quien formó mi corazón para la libertad, mi aspiración era menor que su sabiduría, pero ¿comisión? ¿Qué hace una comisión para...

-¡Es normal crear una Dirección General Sectorial de Presupuesto establecido para las conquistas!- afirmó el Presidente.

Al invitado lo estaba invadiendo un poco la impertinencia de las preguntas de sus interlocutores. Tenía la voz calmada, pero se le notaba en el ceño, la incomodidad de la conversación, además del ruido que hacían los platos que les servían y de la constante interrupción de los mesoneros.

-¿Señor, le provoca una arepita con nata y queso, además de una ensalada? -preguntaba el mesonero.

El invitado miraba la cara del mesonero sin contestar a su pregunta, tratando de seguir con la idea que deseaba explicar -Nosotros los hombres de libertad, teníamos un pensamiento común, nos arreglábamos para lograr la conquista de nuestra tierra, hacíamos batallas que...

-¿Cómo se hace una batalla real? Nosotros en el ejercito practicamos, pero es casi como un hobbie- señaló el General Samuel Zamora.

-¿Hobbie? ¡Las batallas son batallas! –replicó el invitado alzando la voz y tratando con ello de imprimir respeto en la conversación.

-Bueno Señor, no se moleste, sólo le cuento nuestra realidad. Lo más cerca que hemos vivido una batalla fue un golpe de estado –dijo el comandante bajando un poco la voz, tomando en cuenta la investidura del invitado.

-Que han tratado de convertir en un acto heroico llamándolo revolución -recalcó el párroco Juan de Dios.

-¡El que sirve en una revolución ara en el mar!- dijo el invitado.

-¿Será eso lo que pasó en Cuba? –señaló el periodista – porque todos salen en balsa desde la revolución de Fidel.

-Pues, ¡aquí hay una revolución! –advirtió el presidente -¡quieran o no!

-Debe ser la revolución del estomago vacío, del desempleo, de la criminalidad, ¡de tantos equívocos!-manifestó el párroco.

-¡Osad, aventuraos y sabréis cuánto cuesta levantarse de una estupidez! -dijo el invitado.

El Presidente se sintió incómodo con el comentario y trató de decir algo que lo ayudara a esquivar el golpe del mismo.
-Nosotros haremos la revolución de “Moral y luces son nuestras primeras necesidades” –anunció el Presidente con actitud triunfal.

-Será Inmoral de bruces caerás en tus propias necedades -Aseveró el párroco –¡y que Dios nos perdone!

-Creo que deben probar un poco más de este plato y mejor cambiemos de tema, que si no va a ser muy difícil hacer la digestión –Insinuó el periodista- así que... algo frívolo para mejorar el ambiente ¿Qué tal si nos cuenta cómo era el amor en sus tiempos?

-¿Habla Ud. de frivolidad en el amor?

-¡Sí, claro! de las fiestas, de las mujeres ¡de ese manjar sólo reservado para los héroes!

-¡Oh! Nada tan ilusorio como las presunciones inconscientes. El amor se compartía con la patria, con los amigos, con los caídos en el campo de batalla, con la fidelidad del amante hacia la mujer querida...

-Háblenos de esa mujer, de la de temple, de la del amor eterno –insistió el periodista.

-Vine aquí con la idea de responder sobre la República, resuelto a hacerles saber los hechos, y alertarlos sobre lo que no funcionó, ni funcionará para República alguna...

-Su excelencia, déjeme decirle que mi dirección y guía ha sido Usted, mi norte, mi deseo de hacer de su pensamiento ¡toda una revolución!

-Me ha nombrado Usted tanto, que es imposible no escucharlo desde donde estoy ¡Me nombra hasta en lo que ni yo recuerdo haber dicho o hecho!

El Presidente se indignó un poco, puesto que aún cuando el invitado era importante, creyó ser más que él y lo humilló frente a todos en la mesa.
-Pero su pensamiento y la lucha por él hará que yo gobierne hasta el 2013- anunció como afirmando con ello su fuerza, su poder.

-Hace unos cuantos años le escribí una carta al General Juan José Flores –expresó el invitado en tono de reflexión- y le comenté que este país caería infaliblemente en manos de la multitud desenfrenada, para después pasar a tiranuelos casi imperceptibles de todos colores y razas.

-Y perdone mi ignorancia pero, ¿Usted cree que eso puede pasar aquí?

-Perdónese Usted, pero eso es lo que pasa ahora aquí –contestó el invitado.

El invitado se sentía cansado, pero su cansancio no era físico. Su espíritu se hallaba abatido y su corazón reconocía que su lucha sin precedentes para la libertad seguía sin ser entendida. Además de sentirse fuera de lugar porque la gente en el restaurante se acercaba para pedir autógrafos.
Por su parte, el Presidente se sintió ofendido, moviendo su plato hacia un lado y mirando frontalmente al invitado le contesto en tono altanero: -¡Usted me ofende! –sin dejar de saludar a los que llegaban con adulaciones y notas llenas de peticiones.

-No, ¡Usted es una ofensa! –enfatizó el invitado y sacando fuerzas de donde ya no le quedaba, aspiró un poco de aire, pero sólo pudo aspirar el fuerte olor de los pimentones fritos.

-¿Qué clase de reunión es ésta? ¡Devolvedme a mi lugar!

-¡Nos iremos! Por favor mesonero, ¡tráiganos la cuenta! –exigió el Presidente.

-¡Devolvedme al mármol, que al menos allí puedo seguir con la cabeza erguida!

En la espera, el invitado tenía la cabeza baja con la mirada perdida en la superficie de madera de la mesa, cuando de pronto quedó atónito al observar el pago. Se dio cuenta que él pagaba todas las cuentas, cuando vio su rostro impreso en los billetes.

Copyright © Maiskell Sánchez 2001
 
Maiskell Sánchez
Abril de 2001 
P.D.: (Lo escribí hace 10 años, no hay error)

domingo, 17 de abril de 2011

En las alturas

Fue sólo por valiente que dije sí.
Toda la mañana se nos fue en tomar fotos de las distintas aeronaves. Los del helipuerto me sonreían, mientras escuchaban de mis labios -¿puedes mover el helicóptero amarillo para que quede de fondo en esta foto?- Oye, a ver si intercambiamos el naranja y el rojo que están muy cerca y ponemos el verde en el medio para que se vea mejor en la foto- Y así transcurrió la mañana- Ya los mecánicos y asistentes me veían y sabían que íbamos a mover algún helicóptero que estuviera por ahí.

Como a la 1p.m. me dice el Capitán -y quien me contrató para el trabajo- me gustaría mucho que tomáramos unas fotos del Robinson 22 y del Robinson 44. Mi respuesta no se hizo esperar: -Claro que sí.

El Capitán entró a su oficina y salió al minuto dando ordenes para que le preparan el MD 520 Notar que es un bello helicóptero y me dice: ¡vamos pues! -¿desde arriba?-pregunto. ¡Claro! -me dice.

Me vuelve a preguntar: ¿Cuál puerta te quito? ¿la de adelante o la de atrás? la de adelante Capitán.
En menos de lo que pensaba, ya estaba dando vueltas en el aire, sin puerta y tomando fotos de los Robinson. ¡Fue emocionante! y así fue mi primera foto aérea en 1996 ¡parece que fue ayer!.


Ir a tomar fotos es todo un ritual. Llego al helipuerto, me acerco a la aeronave mientras le quitan la puerta delantera. Me hago una trenza en el pelo. Ordeno mis equipos. Bolsos atrás, cámaras adelante, lentes a un lado. Ajusto mis botines, me coloco el sweter (siempre da frío aunque haga sol)
Le quitan el comando del lado donde voy y subo. ¡Rumbo a la foto y al espacio aéreo que tanta emoción me produce!
Hoy, estoy viendo tantas fotos de algunos viajes y me da una alegría indescriptible. Las tengo que escanear porque las voy a montar en mi web, en la cual estoy trabajando.

Voy a poner unas imágenes de unas fotos (tomadas de un celular) que hice el año pasado desde la cima del hotel Embassy Suites de Caracas, amarrada desde tres puntos de seguridad, dirigido por el maravilloso Chino Delón que sabe muchísimo de eso y también es uno de los tantos amigos que se fueron del país.
¡Por los buenos momentos!



martes, 5 de abril de 2011

A 2,50 la Cuba Libre

El Bar está repleto de putas.
Una de ellas vende unas flores con una frase lapidaria: "Anda vale, comprámelas, que hay hombres que le compran flores a su mujer sólo cuando se muere, antes de eso ¡nada!" 
Algo más o menos así, dice la joven que pasea por el bar.

En la Rocola suenan los boleros que escuchaba en mi casa cuando niña, y de pronto salen aquellos tremendos personajes que dejan de ser los conocidos rostros de las artistas que forman parte de la geografía televisiva de nuestro país, para darle paso a un grupo de prostitutas que hacen vida en ese bar. Se pasean por las mesas y cada una a su manera, echa el cuento de su vida y así las vamos conociendo. Se rien y lloran. Cantan y se lamentan. Es un drama tremendo.

Una frase se quedó dentro de mi cabeza: "Yo no soy basura, soy un ser humano" y es cierto.
Nuestro prejuicio al etiquetar a cada persona nos hace olvidar que lo único que podemos contestar cuando alguién nos pregunta ¿Qué eres? es decir que "soy un ser humano". Es la única respuesta que podemos dar.

Vale la pena verla. Vale la pena vernos reflejados en esos dramas que pertenecen al diario vivir y está allí, al ladito nuestro. Las actuaciones son maravillosas. Tuve la suerte de verla dos veces y las dos veces fue una experiencia diferente porque el elenco cambia y cada artista le imprime su toque, su forma de mirar y sentir esas palabras, eso que se actúa.

El papel de la Caimana lo ví interpretado magistralmente por Nohelí Arteaga, quien me impresionó con su fuerza, su expresión corporal y el acento que le pone a aquello que dice. Y luego ví a Luis Fernández en el mismo papel... tremendo, fuerte y valiente.

¿Una de mis alegrias?
Ver a José Andrés Sibaja (mi querido Puck) haciendo una de las cosas que más le gusta que es actuar, y lo hace con seriedad y compromiso.

¿Una sorpresa? la excelente actuación de Elaiza Gil.

Repito lo que escribí en twitter cuando la ví por primera vez:
"A 2,50 la cuba libre, entraña un drama profundo. No entendí la gente que se reía. Aplausos a todos, me hicieron llorar! Gracias!"

domingo, 3 de abril de 2011

Hombre si es gente



Porque los hay malos, buenos y ¡gente!
Copyright© Maiskell Sánchez 2009
 

COMO COMENZÓ A INTERESARME ESTE TEMA 
En el transcurso de mi vida, siempre he escuchado hablar a las mujeres del desamor, del maltrato y de la incomprensión del hombre hacia nosotras.
Recuerdo vívidamente el tema de la paternidad irresponsable en mis primeros años de estudiante de publicidad. Recuerdo también que se hablaba de la relación de pareja desde la atención de la mujer hacia el hombre: el bistec más grande siempre era para el hombre de la casa. Escuchaba que el hombre ganaba la plata y los viernes era el día de gastarlos en “tragos”  o repartidos con la “otra” que era vecina del mismo barrio.
Mi propia experiencia me enseñó, que esas historias no eran parte de la ficción, del imaginario del venezolano promedio, sino que algunas de ellas eran ciertas y así las viví.
Un día tome clases de escritura de guiones de telenovela (2003) con la famosa escritora Venezolana, Mónica Montañés, quien tenía para sí una frase lapidaria: “hombre no es gente” que justificaba las historias que me habían contado las amigas e incluso algunas mías.
La cosa me pareció que requería un proceso de pensamiento y pasé a observar a los hombres y mujeres que me rodeaban, como hacen los naturistas con los pájaros y las flores.
Muchas mujeres solas en todos los cafés hablando de hombres, por supuesto. Todas quejándose de lo mismo; que si el desaparecido del “tipo” ese no llamó, que si me dio excusas, que si yo que soy una mujer “increíble”, independiente, profesional y todas las “cosas” que hemos escuchado. Por otro lado, los hombres hablando de mujeres y pensando con la única cabeza que les sirve, si, así como leyeron, que les sirve. porque la otra, vamos a estar  claras, la desconocemos en la mayoría de los casos. Pero (y aquí viene el pero) descubrí algunas cosas interesantes de ellos que jamás había pensado que les sucedía.

CUANDO ME CONVERTÍ EN MI MEJOR AMIGA
La valoración de que somos mujeres "demasíado" es algo que decimos de la boca para afuera, porque lo que queremos siempre es que el hombre nos valore y cuando no lo hace, nos sentimos destruidas, mal, arrastrando la cobija y pensando que salimos con un “balurdo” de marca mayor, la realidad para mí es que no nos valoramos nosotras por nosotras mismas. Es que bien vista la cosa, no perdonamos ni a nuestro cuerpo diciéndole todo el día: estoy gorda, que si el rollito, que si la cara, que si el cabello, pero ¿hasta cuando vamos a seguir con el maltrato? Si eso lo hacemos con nosotras mismas, ¿cómo es que esperamos que venga alguien a cambiar nuestra mente y nuestra postura sobre nosotras mismas? muy complicado.

ES MEJOR PREGUNTAR QUE NO SABER
Mandé un mail a un montón de amigas, preguntándoles por sus historias con los hombres, y lo que más me entusiasmaba era la idea de tener una base, una información completa para poder escribir un “algo” que dejara claro ese comportamiento absurdo e infantil de arremeter contra la mujer y con muchas ganas de hacerlos responsables de nuestro desamor y comportamiento. Por esas jugadas del destino hablé con un amigo que se arriesgó a decir muchas cosas que me dejaron pensando que esta historia que les cuento, tenía otro lado. Mi amigo Argentino, muy valiente él, me dejó y por escrito, que el desamor no era sólo cosa de mujeres, que él había sufrido mucho por el amor de una mujer indiferente y que también había mujeres que deseaban algo pasajero, que eso de la “llamada del día siguiente” no era esperado por todas las mujeres, que él se había quedado esperando porque una mujer le dijera que lo había hecho bien, que se verían al día siguiente y que pensaba que él era “el hombre de su vida”, es decir, ellos también ven la casita, el perrito, el jardín, la cerca blanca y todas las cosas de lo que llamamos “estar feliz en pareja”
Sus respuestas a mis convicciones me sorprendieron. Salí disparada a preguntarle a mis amigos, qué pensaban ellos de las mujeres que se entregaban el mismo día que las conocían, qué pensaban de las mujeres profesionales que ganaban más plata que ellos, qué pensaban sobre la fidelidad, sobre la belleza, sobre las relaciones con mujeres más jóvenes, y la lista seguía larga. Así supe que ellos no estaban tan interesados en cómo nos quedaban las cejas de perfectas, o la manicure, o los cinco centímetros de más en nuestra cintura.

LO QUE CONSEGUÍ
Toda esta experiencia hizo que me dedicara a hacer una lista de las cosas que me gustan de los hombres.
Aquí va mi lista:
• No consiguen fingir un orgasmo,  o la “elevación” de gusto por una mujer.
• Tienen dos botones: ON – OFF.
• Muchas veces no nos entienden, pero siguen empeñados en hacerlo y seguir a nuestro lado.
• Les parecemos atractivas, aunque nosotras ni nos creamos eso frente al espejo.
• Le ponen empeño a la hora de ser amantes, y se sienten bien si nosotras llegamos (o fingimos)  nuestro mayor el placer.
• Casi nunca les da miedo la oscuridad.
• Se empeñan en arreglar la plomería, aunque después llamemos al plomero para arreglar el desastre que con tanto entusiasmo se dedicaron a reparar.
• Les importa poco lo que piensen los demás.
• Jamás les pasó por la cabeza martirizarse con zapatos altos.
• Les encanta explorar nuestro cuerpo.
• Siempre se terminan la comida del plato y no se sienten culpables por ello.
• Están dotados de hombros donde una mujer puede dormir sin mucho esfuerzo.
• Están en paz con sus cuerpos, a excepción de la calvicie o alguna que otra obesidad.
• No le temen a las cucarachas.
• Nunca mienten sobre su edad.
• No consiguen vivir sin una mujer.
• Cuando les decimos te quiero, siempre piden que les detallemos cuánto! 


LO QUE SIENTO HOY
Seamos lo que queramos, pero seamos nosotras mismas, porque por mucho tiempo actuamos roles, papeles que nadie nos asignó, allí empieza la deformación de lo que queremos (Es que una quiere un príncipe y para eso hay que ser princesa, pero las princesas van al baño, comen cochino, cambian el caucho de su carro, es decir, ¡son auténticas!) Vamos a querer a un hombre, dejémos la cosa con los príncipes que sólo existen en Disney o en las monarquías, donde ya hay bastantes problemas (intriga, infidelidad y afines)
Así que mujeres lindas, espectaculares, inteligentes, vamos a reconciliarnos con esa parte tan fundamental en la vida de una mujer, que es querer a un hombre bueno al lado, dejemos el check list tan estricto que tenemos, seamos flexibles, definamos lo que queremos como amor y no les pongamos tanto peso a los tipos encima! Paguemos el psiquiatra para hablar y que él pague las cosas para disfrutar!!!!
Así nace “hombre si es gente” y esta lista de cosas buenas y otras no tanto, lo convertí en un demo para un programa de radio que me encantaría hacer! (ya tengo varias entrevistas: Alonso Moleiro, Mónica Montañes, Adriana Bertorelli, Frank Quintero, entre otros) 
El demo se los pongo si les gusta la idea, y si se les ocurre como puedo hacer para llevarla al aire, pues mejor que mejor!
RECUERDEN: El proyecto se llama "Hombre si es gente", pero no olviden el selling line: Porque los hay MALOS, BUENOS Y GENTE.

Cuentos de sobremesa

La parrilla estaba lista. Nos sentamos en la mesa. A mi derecha estaba sentado un muchacho que fumaba y hablaba con la misma irreverencia ¿Él, quién es? le pregunté a mi amiga.
Nos vimos dos veces más y fue suficiente para sentir un enamoramiento inmediato. Podía no haberlo visto nunca, pero las dos veces fueron suficientes para sentirlo y entenderlo como si lo conociera de toda la vida.
Nos sentamos en el café. Comenzamos con las risas y los cuentos crecieron en importancia y confidencia. ¿Lo más confidencial que nos contamos?
Hacer su libro.
Suena simple, no lo és. Pasé cinco semanas corrigiendo textos y conociendo las historias detrás de la historia. Más personal que eso, no sé que puede ser.
Hicimos la foto de portada. Me encantó lo que hicimos. Simple, hermoso, apropiado.
Eso fue en Septiembre. El libro salió en Noviembre y ahorita acaba de salir la segunda edición.
La gente dice que el libro es comiquísimo. Ciertamente lo es. Tengo para mí, que mi amigo Totón, escribe con mucho sentido del humor las grandes tragedias que nos pasan.
Lista para la próxima aventura contigo mi Totón!

jueves, 6 de enero de 2011

Necesito un diseñador


La casa tiene un entrada altísima. En el estacionamiento, un par de camionetas negras parecen guardianas de esa inmensa fortaleza. Es casi un set para una foto.

Atravieso la puerta principal, camino por el pasillo que casi llega directo a la playa. Las paredes estan llenas de cuadros. Quien me acompaña, me cuenta de la importante colección que hay en esas paredes. A mi me parece que todo está como muy amontonado.
Me llevan a una sala que tiene vista al mar. Al fondo, varias personas montan mesas, sillas, flores y telas que forman parte del decorado. La piscina se convierte en piso en cuestión de dos horas. Una enorme estructura de madera cubre ese remanso de agua potenciada de azul por las baldosas, y pasó a ser una sala de fiestas a la orilla de la playa.
Son las 9 de la mañana de un día cualquiera y mi presencia allí, es porque me pidieron escribir los discursos que van a pronunciarse esa noche. Los personajes a los cuales les tengo que escribir, son variopintos. El discurso principal, se lo escribo a un candidato presidencial de mi país, el otro discurso lo escribo para una de las fundadoras de una Institución y un tercer discurso se lo escribo al invitado de lujo, un reconocido bestsellers books, como insiste la gente en llamarlo.
Manos a la obra. Sin computadora, sino a la vieja usanza de la libreta amarilla y un lapicero.
Al poco rato me dicen: -quiero que conozcas al dueño de a casa. Cuando lo vi, sólo pude recordar a Danny De Vito, era igualito. Me dio la mano con la misma fuerza que me inspeccionó cual agente de inmigración. Me ofreció desde café hasta Mimosa, y me comentó que era muy importante para él saber que yo me sentía cómoda y bien. ¡Qué amable ese señor! Demasíado para mi gusto. SIgo.
De pronto, aparece una versión rubia de Olivia la de Popeye. Altísima y flaquísima, quién entra con una de las organizadoras del evento. El dialogo aquí, fluyó más o menos así:
-Maiskell, te presento a la novia de Danny De Vito.
-Hola, encantada, Maiskell Sánchez.
Ella, estira la mano, voltea la cara hacía quien nos presenta, y dice:
-novia, no. Fiancée. 
 Educada la niña. Preocupada más por decirme su status que como se llama. Fin de la presentación. Su nombre: Olivia, ¡para que más!
De tanto en tanto, Danny de Vito me da una vuelta para ofrecerme café, jugo, agua o lo que necesite. Siempre le contesto que no, con una sonrisa sacada de una caja puesto que interrumpía en los momentos más importantes de mi escritura, pero él, como que ni cuenta se da.
Al rato de estar allí sentada y con dos de mis discursos listos, me levanto para estirar las piernas y darme un aire para pensar en el tercero. Por supuesto llega un café, un croissant, jugo y Danny de Vito, para conversar un rato y preguntarme por mi escritura, dónde estudié para escribir, qué cosas me interesan al momento de escribir y cantidad de preguntas. Yo tengo unas ganas de contestarle que escribo las cartas de amor de los novios de mis amigas y mi diario, pero como él está encantado preguntando y respondiendo a la vez, pues me engullo mi pastelito y mi jugo sin necesidad de contestar.
Fue hasta el momento en el cual me regreso a la mesa donde escribo, que Danny de Vito me dice:
-¿Estás casada? porque eres linda. 

Mis ojos de por sí expresivos, se abrieron cual par de metras y sólo pude contestar gracias, sin saber que lo que venía era peor.
-Ya sé lo que te haría super bien-
-¿Qué será?
-Te hace falta... algo para que triunfes completamente. 

Su intención sonaba tímida pero su voz delataba lo contrario.
-¿Qué será lo que me falta?
-Nunca has tenido a nadie que sepa como vestirte y destacar tus atributos.
Me dio un ataque de risa. No pude contenerme. Siempre he pensado que me hacen falta muchas cosas para ser mejor persona, pero jamás se me ocurrió pensar que lo único que necesitaba en la vida para triunfar, ¡era un diseñador!