jueves, 4 de diciembre de 2014

Un ron, un bombón y un país

"Un gran Cacao" #fotodecelular copyright@maiskell2011


La invitación decía: degustación de bombones y ron a cargo de María Fernanda Di Giacobbe y María Mercedes Molina. 3 de diciembre 2014. 7.00 pm
Llamo a mi amiga @kikipertinezh y le digo “…¿qué haces esta noche? Te invito a una #CataDeRonYChocolate
Amigos, bombones y Ron, es una combinación sensacional!  invita la @cciavf (Oh la lá vive la France!) en la terraza del @bnc_corporativo con @kakaoChocolates y @RonVeroes
En cada puesto hay una copa de ron, con un plato que contiene cuatro bombones diferentes. En el centro de la mesa, tres copas: una con Palos de canela, otra con cáscaras de Naranja, y la tercera con cáscaras de limón.
María Fernanda Di Giacobbe, nombre conocido caraqueño -aunque suene italiano eso es normal aquí- es una “chocolatier” venezolana que no tiene cuenta Twitter, pero si usted pone su nombre en Google, la búsqueda da 17.500 resultados en 0,24 segundos. Cocinera -como le gusta ser llamada-, chocolatier, experta en cacao, toda ella es un bombón de dulzura, emprendimiento, sabiduría y calidez.
Comienza por describirnos a ese venezolano “…que le gusta el sol más que la lluvia, que le gusta la lluvia pero más la garúa, que le gusta viajar a ese país que tenemos en el corazón…” Y sin micrófono en el salón, nos hace escuchar cada una de sus palabras para contarnos sobre el proyecto de la asociación civil @TrabajoYPersona donde ella, junto a @KakaoChocolates, han transmitido el amor por tan dulce oficio, a más de 600 emprendedoras del chocolate.
Nos hace voltear hacía la geografía venezolana, con preguntas sencillas sobre lugares íconos del mejor cacao venezolano: Chuao, Barlovento, Curiepe, Birongo, y nos regresa un sentimiento de venezolanidad, que la sala se transforma en una gran sonrisa llena de posibilidades.
Se alterna con María Mercedes Molina, quien conduce una magnifica cata del Ron Veroes. Comienza por decirnos que Veroes es un ron que nació en Venezuela y que cada día se esfuerza por poner en alto el sello de “Hecho aquí”. El empeño por hacerlo bien, ha sido reconocido con medallas de Oro y Plata en distintos lado del mundo, para confirmar lo que todos ya sabemos: ¡el ron venezolano se las trae desde hace rato!
María Mercedes, sale al ruedo para meternos en un mundo de sensaciones: entre sabores y sonidos, nos envuelve en la película porque cada quien debe agregarle un rocío de la cáscara de limón por el borde de la copa, sin tocarla, un rocío de naranja, de igual manera, y con el palo de canela, tocamos el borde, para que se desprenda un poco de la canela, en un ritual lleno de sonidos alegres, que es imposible no sentir la efervescencia de que aquí ¡se celebra por la vida!
Verter la mezcla del chocolate, darle el grado justo para que se forme este bombón de exportación, junto a la consecución de un oficio, el logro de una meta y la alegría por conseguir el quehacer de cada una de las #EmprendedorasDelChocolate fue una sacudida hermosa que traduzco en las palabras exactas de una de ellas: “...El valor del trabajo te modifica a ti, modifica a tu familia, y de esa forma, modifica tu país...”
Hoy, un bombón no fue solo un dulce, un ron no fue solo un trago. Fue una forma de la alegría, de esa que tanto necesitamos los venezolanos
Tanto María Mercedes, como María Fernanda, nos dejaron en la mesa, sabores, sonidos, y una enorme enseñanza: desde lo que sabemos hacer, ¡podemos hacer país!
P.D.1: Si le gusta la idea de las #EmprendedorasDeChocolate, puede ayudar comprando los chocolates de la #ColecciónSanBenito en @KakaoChocolates -Paseo Las Mercedes, nivel Trasnocho- y ese aporte va directo al programa de la organización @TrabajoYPersona emprendimiento de formación para el trabajo.
P.D.2: Mi amiga @kikipertinezh vino a la cata, comió chocolates, algo que es nuevo en su vida, le encantó y nos dio la alegría de contarnos que su médico le había dicho que era bueno si lo hacía, que eso le va a hacer bien siempre, así que #BombonesParaKiki

lunes, 1 de diciembre de 2014

Nunca te vi

"Luz" Copyright©maiskell2011


Para Dayan González.
Corta vida. Desamor de muchos años.
Grito, tu canción de arrullo.
Tu voz no escucho, solo tu llanto.
Nunca te vi. Te lloro tanto.
Almas con el corazón retorcido a fuego de odio ¿almas?
Misericordia. Te lloro tanto.
Justicia que se disfraza. Piedad ninguna.
Imagino tu llanto. Quiero calmarte.
¿Salvarte quizá?
Nunca te vi. Me dueles tanto.
Ya no duele en ti. Consuelo absurdo.
Te abrazo.
Te lloro.
Te beso.
Duerme niño.
Duerme sin ellos.

Maiskell S.
Dic. 1, 2011.


jueves, 27 de noviembre de 2014

Las lágrimas de Rentería


Dicen que los hombres no lloran. Es una gran mentira. Ver las lágrimas del jugador de fútbol venezolano Emilio Rentería, me conmovió. Me impactó que un grupo de gente se crea superior por el color de su piel. Esos pocos que así piensan, lo único que hacen es poner en evidencia lo mal que están por dentro. Hay un dicho que dice “De la abundancia del corazón, habla la boca”


No es la primera vez que se burlan de él, en Chile, por su color de piel. Lo insultan y le gritan “mono” haciendo incluso la imitación de los movimientos de un simio.


Imagino que los pocos Chilenos que arremetieron contra Emilio Rentería, se sienten insultados de que el Presidente Obama, le haya puesto la medalla de la libertad a una de las escritoras chilenas más queridas por los venezolanos. No importa, esos pocos racistas chilenos, viven en su propia cárcel
 
#NoAlRacismo
 
#QuéLePasaAlMundo

domingo, 14 de septiembre de 2014

Cuestionario de Proust

copyright©maiskell2014

Hay muchas versiones de este cuestionario.
Aquí va la que elegí...


¿Cuál es el rasgo que más le desagrada de sí mismo/a?

Cuando rasgo un pizarrón

¿Cuál es el rasgo que más le desagrada de los demás?

Cuando se rasgan las vestiduras

¿En qué situaciones recurre a la mentira?

Cuando la gente se aburre de la verdad y no te cree

¿Cuál es la cualidad que más admira en un hombre?

Que le queden bien los jeans

¿Cuál es la cualidad que más le gusta en una mujer?

Elegancia

¿Cuál es su idea de felicidad perfecta?

viajar

¿Cuándo y dónde fue más feliz?

Cada vez que canto a todo pulmón en mi carro

¿De qué palabras o frases abusa?

¿Tú dices?

¿Cuál es su lema?

Hay que tener párpados en los oídos

¿Cuál considera que es su gran logro?

Si lo logro, te lo cuento

¿Dónde le gustaría vivir?

En Italia

¿Cuál es para usted la máxima expresión de la miseria?

La envidia

¿Cuál es su estado de ánimo actual?

Marrón claro, por favor

¿Qué es lo que más detesta?

La cebolla

¿Cuál es su pasatiempo favorito?

Hacer fotos

¿Cuál es su gran pesar?

Cuando debo cargar el equipo completo, pesa bastante!

¿Quiénes son sus héroes en la vida real?

Mi mamá y la gente que cambia las cosas para bien

¿Cómo le gustaría morir?

Que no me entere

¿Cuál considera que es la virtud más sobrevalorada?

La humildad

¿Quién es el gran amor de su vida?

Daniel

¿Qué talento le gustaría tener?

Leer la mente

¿Si pudiera elegir en qué reencarnarse, ¿qué sería?

Un libro

¿Cuál es su miedo más grande?
La oscuridad
¿Cuál ha sido su mayor atrevimiento en la vida?
Vivir de lo que amo hacer
¿Qué es de lo que más se arrepiente?
De lo que no he hecho
¿Cuál considera que es su estado actual de ánimo?
¿Pa´ Dónde vamos?
¿Con cuál personaje histórico se identifica?
Albert Einstein
¿Quién es su héroe de la ficción?
Jason el de los Argonautas
¿Qué apodos tiene?
Mai, May, Miskel, Mikaela, Milli, Eme
¿Qué le hace reír?
Un buen chiste
¿Qué le hace llorar?
Cuando cuentan mal el chiste
¿Cuál considera que ha sido su mayor logro?
Está por venir
¿Qué aprecia de sus amigos?
Que empiezan por M casi todos
¿Cuál es su música preferida?
La que suena
¿Hecho militar que más admira?
Ninguno
¿Un político que recomiende?
Ninguno
¿Cuál es la reforma más importante?
La que te hace ser mejor
¿Cuál es su mayor extravagancia?
Decir lo que pienso a quien cree que no se lo voy a decir
¿Cuál es su mayor remordimiento?
Impublicable


miércoles, 3 de septiembre de 2014

Un suceso llamado María Isoliett

Foto de Fernando Sánchez

 
Su nombre es María Isoliett Iglesias. Su oficio es ser periodista. Muchos años en sucesos. El diccionario dice que un suceso es un hecho lamentable o desafortunado, como un delito o un accidente. Esa ha sido su fuente.  Va rumbo a su tercer libro.
Llega puntual al encuentro. Su melena lisa -recogida en cola de caballo- le queda elegante y sus tenis la hacen ver cómoda. Es alta, más que el promedio, diría yo.
Una taza de café, nos permite darle sabor al encuentro. Nos metemos en la conversa. Quiero saber su historia.
Maiskell Sánchez: No me dejaste dormir por una semana después de leer tu primer libro “Me tiraste la hembra pal´ piso”. Debo esperar para enfrentarme a tu segundo libro: “Y nos comimos la luz”
María Isoliett Iglesias: El segundo libro duele. Duele más que el primero, porque el primero, aún cuando tiene mucho de realidad, lo puedes ver desde la ficción ya que es una novela. En “Y nos comimos la luz” todo lo que está ahí, es real.
MS: ¿Cuándo te graduaste de periodista, en algún momento imaginaste que ibas a estar en sucesos?
MII: No, jamás.
MS: ¿Cómo llegaste ahí?
MII: En paracaídas, como también llegué a la carrera. Era pasante de Primicia -revista de corte político y económico de tiraje semanal- que era del diario El Nacional.
MS: ¿Cubrías cuál fuente?
MII: Salud, belleza y ciencia. Era lo que me gustaba, porque en ese momento quería hacer periodismo científico. Estaba súper entusiasmada, además, fue una electiva que agarré en la Universidad y lo podía desarrollar en la revista.
Cuando cierran la revista, me quedo sin trabajo y estaba recién graduada. Unos meses después, se abre la pasantía para hacer la edición aniversaria de El Nacional y me contratan como pasante. Termina la edición aniversaria y abren unas pasantías en El Universal, que en ese momento eran bien periódicas y todas las abrían siempre en Agosto.
Fui para El Universal, llevé mi curriculum y me dicen “pero tú estás graduada” y le dije: ¿hay algún problema que contraten a una pasante graduada? porque a mi lo que me interesa es foguearme en diarismo, ya que no vengo del diarismo sino de un periodismo más reposado. Empezar a conocer gente. Empezar a ver cómo es la movida. Y me contestaron: te llamamos.
Me llaman y entro como pasante en El Universal para hacer política, que a mi no me gustaba nada, cero. Me pones en esa fuente y yo me quedó así, que no sé qué hacer, no la entiendo nada. Me agarra una periodista que cubría Asamblea, pero cubría la parte oficialista de la Asamblea. En ese momento todavía en la asamblea había de lado y lado. Era el año 2003. Empiezo a andar con ella y empiezo a entender quién es aquí, quién es allá, quién hacia esto, las comisiones aquí, y me sentí muy bien.
Con la primera nota de una sesión que escribo, la periodista me dice: “oye, escribes muy bien, pero la noticia está en el último párrafo”. Déjame rehacerla –le dije. No te preocupes, estás aprendiendo –me contestó. Se acaba la pasantía y el jefe de política me dice: “se va a abrir un puesto de contratado. Yo creo que es para ti, pero es para Caracas, para hacer comunidad”. Y yo digo para mis adentros: ¡Ay, menos mal porque yo política, por favor no! Pero se vence la pasantía, el puesto no se da y yo me voy.
Sin embargo, había hecho Asamblea y habían visto que me estaba moviendo decentemente en la Asamblea. Un chamo que era corresponsal de El Tiempo, haciendo parlamento, me dice: ¿quieres hacerme las vacaciones? Y yo: ¡claro, chamo, dale finísimo!. Pero en eso, el día antes de ir a la corresponsalía, me llaman de El Universal para hacer comunidad, para hacer Caracas. Por supuesto, llamé al chamo y le dije: “me llamaron de aquí, de verdad disculpa pero es más tiempo, es lo que necesito como trabajo”. Me dijo: “tranquila, te entendemos”. Era un trabajo más estable. Era un contrato de seis meses de un pre y post natal. Ya había hecho unas cositas de comunidad en la revista y me gustaba. Cuando llego, la jefa me dice: “si te trajimos, pero no para hacer Caracas -que es como se llama comunidad en el periódico El Universal- sino para que hagas sucesos.
¡Me puse pálida! Le dije, te voy a ser muy honesta, ni siquiera leo esa fuente. A mi no me gusta. Pero yo aprendo rápido, no te preocupes. Si esto es lo que hay, yo necesito el trabajo, lo que si quiero que sepas es que ni la leo, pero desde hoy la voy a empezar a leer.
Ese primer día me quedé en planta y al segundo día me sacaron a la calle. Me tocó un tiroteo y fue muy cómico porque, en ese tiroteo de la policía -era un enfrentamiento- todos los periodistas llegamos, pero todos los periodistas se fueron detrás del tiroteo a buscar dónde era el enfrentamiento, y yo agarré a una niñita y a una señora y me metí en una casa. Eso salió en las imágenes de Venevisión porque estaban las cámaras puestas.
Ahí, comencé a entender como era que se movía todo y empecé a agarrarle amor a la fuente. Es una relación amor-odio, porque es muy feo lo que uno ve, pero en esa fuente es como una suerte de psicólogo. Uno ayuda un poco a la gente sobre todo cuando están en la morgue, que es como el primer encuentro con los familiares. Ellos hablan mucho, se desahogan, nos cuentan sus historias. Por lo menos piden justicia, y nosotros somos ese medio para que traten de oírlos. Uno se convierte de alguna manera en su voz.
MS: Pasa algo muy especial con tus notas. De hecho, antes de la entrevista me puse a leer algunas de tus notas, y dentro de la descripción de ese suceso que estás cubriendo, las personas comienzan a tener nombre, a tener un color de pelo, una mirada, una tristeza, a través de tu escrito. Tu nota periodística, va un poquito más allá…
MII: Es una lucha personal que empecé a librar, creo que desde la muerte de mi papá, que fue en 2005.
Antes escribía una cosa que se llamaba “Víctimas del hampa” que era una crónica dominical, donde echo el cuento de un delito y las personas tienen un nombre ficticio o iniciales, porque ellos no quieren dar su nombre. Eso fue como una lucha que empecé a librar, para que la gente no fuera tan indiferente y se acercara un poco al tema de sucesos y de la criminalidad.
MS: ¿Porqué lo asocias con tu papá?
MII: Porque mi papá muere durmiendo de un infarto en 2005. Y yo estaba a puntito de llevarlo a la morgue. Hay muertes naturales, que se llevan a la morgue. Cuando no se tiene un médico que te certifique la muerte, irremediablemente la gente tiene que ir a la morgue. Abren, lo que se llama una averiguación-muerte. Le hacen una autopsia a esa persona.
Yo estaba en la fuente y no tuve la idea de llamar a algunos de esos contactos para que me mandaran el médico para la casa y así poder certificar la defunción, porque además mi papá no iba a médicos. Mi papá estaba sanísimo. Mi mamá dice que se acostó echando un cuento, hasta bailó y dijo que mañana tenían que ir para el odontólogo. Y le dio un infarto dormido.
Hubo un momento en el que yo estaba en la sala de la casa después de que fui a hacer una cantidad de trámites y me quedé pensando: “si tengo que llevar a mi papá a la morgue y a mi ahorita, con este dolor que siento, se me acerca un periodista a preguntarme cuál es la causa de mi muerto, o porqué estoy ahí, creo que le escupo la cara, porque ¿cómo se atreve esa persona a invadir mi dolor?”. Que si bien mi papá no muere de un disparo, gracias a Dios ni nada de eso, su muerte también fue violenta para mi. Es una muerte que uno no espera porque no estaba diagnosticado, no sufría del corazón, ni nada.
A mi casa llegó la muerte violentamente como llega a los hogares de las personas a quienes matan por un disparo. Entonces, yo pensaba: “esta gente es demasiado pana conmigo”. Y desde ese día entendí ese otro lado. Me puse como en los pies de esa gente. Ese día supe que tenía que respetarlos todavía más.
De hecho, después de la muerte de mi papá -que fue cuando empecé a ir a la morgue- a mí, familiar que me dice: “no quiero hablar”, doy media vuelta y me voy, y no lo critico, porque además así deberíamos hacer.
Los periodistas se quedan: “pero ya va”, “que a mi me contaron”, “me puedes dar nombres”. No critico que mis compañeros lo hagan, porque es verdad, nosotros tenemos que ir detrás de las noticias y a lo mejor ese es el caso del día, lo que pasa es que eso es como algo muy personal y yo si lo dejé claro en el periódico: “mira, a mi estos familiares me dijeron que no. Creo que El Nacional y Ultimas Noticias si lo tienen, pero yo voy a respetar ese no”.
MS: ¿Y te lo respetan en el periódico?
MII: Sí, me lo respetan en el periódico, a menos que sea una historia muy grande y uno trata de conseguir así sea una versión policial.
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Nos servimos más café. Su mirada franca y directa, a veces mira hacia el jardín, tanto para describir la alegría de sus proyectos, como para contar el duro camino que ha recorrido viendo la realidad de esos sucesos que le pondrían la piel de gallina a más de uno.
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MS: ¿Alguna historia de sucesos no te ha dejado dormir?
MII: Dormía muy mal antes de ir al psicólogo. ¡A veces dormía muy mal! –lo repite con énfasis. No solo porque dejaba el celular prendido y me llamaban algunos policías a cualquier hora para darme alguna novedad. Estaba como siempre muy intranquila. Me paraba gritando o tenía como muchas pesadillas, pero sí hay historias que me marcaron. Todo lo de los niños me deja muy mal. Cuando un niño muere por una bala perdida, esas historias me destrozan.
Hubo una de unos niños en un incendio en El Silencio, que cuando nosotros llegamos, los niños estaban vivos y no pudieron salvarlos. Fue muy, muy, muy duro. Todos los periodistas, hasta los que tienen la coraza más dura en la fuente -por la cantidad de años que tienen en la misma- a todos se nos salían las lágrimas en ese incendio. Y luego, en un accidente de tránsito, en la Francisco Fajardo, a la altura de Juan Pablo Segundo, sentido Caricuao-Centro, un sábado. Llegamos al accidente donde dos chamos en una Van se estrellaron contra un árbol. Perdieron el control y los dos murieron. En sentido contrario, iba llegando la familia a Caricuao y vieron la Van y la reconocieron. Dieron la vuelta y cuando llegaron, uno de los hermanos de uno de los que se mató, se bajó, y agarraba y abrazaba al hermano y le pedía que se despertara “despiértate, tú no puedes estar muerto”. Yo guardé la libreta, y me senté a llorar. En un momento, el chamo se calmó y yo le decía: “tranquilo, cálmate” porque además empezó a gritarle a los policías. De pronto es porque la policía los trata un poco torpe, los tiran en el piso porque ya están muertos. Un poco insensible, pero bueno, es su trabajo también. Le dije: “tranquilo, que sí está pasando mucho, pero respira un poco”.
Te puedo decir que una periodista que se llama Felicita Blanco, que puede tener 30 años en la fuente, quizá un poco menos, yo a esa señora, la vi llorando ese día de lo fuerte que fue la escena. Todos estábamos así. Hasta el fotógrafo que estaba conmigo de El Universal, lloraba. Lloramos todos.
Luego llamé a los bomberos a pedirle los datos y hacer la nota, porque no tenía voluntad para preguntarle: “mira, qué hacía tu hermano” y esas cosas. Ninguno pudimos hacerlo.
MS: ¿La primera persona muerta a la cual le hiciste una nota?
MII: El primer muerto que vi, al que le hice mi primera nota, fue un indigente. Y una periodista de Últimas Noticias –que me adoptó desde ese momento y quien ahora es mi comadre- me decía: ¡no lo veas! ¡no le veas el rostro! Porque te identificas y creas un vínculo, y te mueve como mucho.
MS: ¿Se te puso la piel dura, curtida?
MII: ¡No se me puso la piel dura nunca!. Después del 2005 que empecé a librar esa lucha por no ser indolente, iba a tratar o lograr no ser indiferente a través de mis notas.
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Interiores amarillos
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 MII: En algún momento no quería hacer guardia los primeros de Enero porque me parecía demasiado rudo ir detrás de la furgoneta recogiendo muertos y que cuando desvistieran los muertos, todos tenían interiores amarillos. Era muy difícil pensar que esa persona se hubiese puesto interiores amarillos llamando la buena suerte y lo que conseguía era la muerte. Irremediablemente tenía que hacer algunas guardias el primero de enero.
La mayoría de los muertos son hombres. Aún cuando hemos tenido un incremento en mujeres y es significativo, porque no había tantas mujeres, pero nunca llega a ser el volumen de hombres.
MS: ¿Te has sentado a llorar por todo lo que has visto?
MII: No lloraba fácil. Pero después de las consultas psicológicas, ahora lloro hasta si me paro frente a la Divina Pastora. ¡Lloro por todo!. No recuerdo estar llorando escribiendo una nota específica, pero seguro si he llorado escribiendo la de un niño. ¡Eso es seguro!. Eso siempre me mueve. Me pasó con la crónica de la niña que está en mi libro “Y nos comimos la luz”. De todas las que escribí, la que me quebró fue esa.
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Criminalidad: Más que una estadística
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MS: ¿Hay un aumento de la criminalidad?
MII: Hay un aumento importante de la criminalidad desde que empecé en la fuente en 2003. Creo que eran 4.000 u 8.000 homicidios en todo el país. De ese monto, a 17.000 el año pasado (2013), el salto ha sido muy grande. La cifra que tengo es 17.000 y no 25.000 como dice Roberto Briceño León del Observatorio Venezolano de la Violencia, porque esa es la cifra que a mi me dio el CICPC. Igualmente, 17.000 o 25.000, las dos cifras son despreciables. Hubo una disminución con relación a 2012, no fue tan significativa, de mil y pico de muertos, pero si la hubo.
Cifras del CICPC:
Año
Homicidios-Caracas
Homicidios-Venezuela
1999
1.905
6.583
2000
2.348
8.965
2001
2.038
9.211
2002
2.685
11.341
2003
2.834
13.647
2004
2.281
11.869
2005
1.975
11.313
2006
2.301
13.382
2007
2.811
14.735
2008
2.525
14.829
2009
2.897
16.094
2010
2011
2012
2013
2.100
3.276
3.895
3.948                                   
14.500 (CIFRA OFICIAL)
18.850 (14.209 OFICIAL)
19.786 (16.072 OFICIAL)
17.962 (Rodríguez torres habla de 17% de disminución y de una tasa de 34 por cada 100 mil habitantes pero no da cifra absoluta)

Distrito capital (2012) 3113  (2013) 3258
Baruta, El Hatillo, Chacao y Sucre (2012) 782 (2013) 690
Miranda:  (2013) 2.068  (2012) 2.254
Aragua: (2013) 882    (2012) 997
Carabobo: (2013) 1712   (2012) 1814
Lara: (2013) 1035
Zulia: (2013)1250… (2012) 1500
Anzoátegui: (2013) 621
MS: ¿La criminalidad es una política de estado?
MII: No he escuchado ni a Chávez ni a Maduro decir: “no vamos a meternos con esto para crear zozobra”. No te puedo decir que es una política, pero ¿podríamos presumirlo? Sí. Porque el estado implementa unos planes, que al final no sirven, o por lo menos no tienen la voluntad que ese plan sirva. Cuando hay voluntad, lo logran. Logran reprimir la criminalidad.
Arman un plan, que el último plan es el de “Patria Segura” -el número 20 o 21 que arman- sobre la seguridad nacional en estos 15 años. El plan estaba muy bien. Todos los expertos que yo suelo llamar, estaban muy complacidos con lo que había en blanco y negro. Parecía bien construido. Todos los ejes que iban a atacar estaban bastante bien ¿Y qué ha pasado? No ha pasado nada.
MS: ¿Ese plan es de acceso público?
MII: Ese plan creo que está en la página del Ministerio de Interior y Justicia. Yo no lo manejé mucho, así que no te lo ofrezco, pero debe estar en Internet en un trabajo bien nutrido que lo explique, o en la página del Ministerio.

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Escribir: Contar lo que vives
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MS: Humanizaste tus notas periodísticas hacia la crónica. Al menos para mi como lectora me llegó más esa persona que se llama Carmen, que vendía papas en el mercado, o que trabajaba en una oficina de seguros… me metes dentro de la historia. Sin duda, esto te lleva a escribir tu primer libro, que me hizo escribir un post sobre él…
MS: ¿Cómo llegaste al libro?
MII: Llegué gracias a Mónica Montañés. Esa es mi madrina mágica. Al igual que César Miguel Rondón que es mi padrino mágico. Y el segundo libro, también es gracias a ella por la oportunidad del primero.
Quería escribir sobre un homicidio, y mi esposo me dijo ¿Tú manejas la fuente de verdad y vas a escribir un homicidio? Te puedes pasear por cualquier otro delito. Escribe sobre un secuestro.
MS: ¿Cuál es la diferencia?
MII: Era la colección Vértigo de novela negra, y mi esposo me dijo: “de seguro, todos en el grupo escribirán sobre un homicidio porque es el común denominador de la novela negra, donde casi siempre hay un crimen. Haz un secuestro que es un tema sensible para la sociedad ahorita, tienes todas las herramientas. Hace unos meses entrevistaste a un secuestrador”. Era verdad, lo había entrevistado para mi blog.
Mi esposo me contó que una vez saliendo del trabajo se fue a comer una hamburguesa en el Mac Donald´s de El Rosal y ese día, se había realizado un Miss Venezuela. Se encontró a una Miss comiéndose una hamburguesa y le parecía interesante si agarraba ese tema.
Mónica -que es muy organizada y metódica- nos había puesto temas para escoger, y esos temas tocaban diferentes puntos de la idiosincrasia del venezolano y uno de los temas era el Miss Venezuela. Eso me hizo decidir: ¡vamos a darle con el secuestro de una Miss!
Tuve un montón de aliados en ese libro. Le preguntaba a mis compañeros de trabajo ¿Qué te parece esto? Y me decían: “mejor ponlo así” “cambia tal cosa” “No pongas el secuestro después del concurso, ponlo antes, para que generes mayor expectativa y agarras el tema del concurso” Esa idea fue de Deivis Ramírez.
Tenía las herramientas -por el ejercicio de mi profesión- para aterrizar la novela en la realidad. Me fui a hablar con un excomisario del Cicpc que había trabajado en secuestros. También hablé con un comisario activo que estaba en la división de extorsión y secuestro. Igualmente, hablé con dos personas, expertos en la materia, que además se encargan del tema de la negociación de los secuestros.
No llegué a hablar directamente con familiares, pero a través de los negociadores -que están muy contacto con ellos- me dibujaron la parte de los familiares.
Ya yo había hablado con personas que han estado secuestradas. Hablé con un secuestrador, que lo conseguí gracias a un pastor evangélico, porque este secuestrador estaba tratando de negociar su entrega ya que habían matado a toda su banda. La policía la había matado. Lo entrevisté antes de entregarse.
De hecho, en la crónica que está escrita en el segundo libro, hay una parte importante que es como una suerte de monólogo, que está en la primera novela, que es el de Petróleo crudo. Cuando él cuenta como se mete en ese mundo, lo que le pasó, etcétera. Ese testimonio es real. Cómo se maneja una banda, me lo contó él.
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La realidad supera la ficción
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MS: ¿El sobre piso donde se esconde el secuestrador, en la historia de tu primer libro, es cierto?
MII: No lo usan para esconderse, pero una tecnología parecida si la han usado en búnkeres para guardar a las víctimas. ¿Recuerdas el portugués que tuvo once meses secuestrado? estuvo en un búnker. Ese búnker, era subterráneo y entrabas por la puerta de un closet.
MS: ¡Eso es el Narnia de los criminales!
MII: Sí, tal cual. Pero ese no tenía todo el sistema hidráulico que yo describo en la novela. Hubo uno en Paracotos que si tenía el sistema hidráulico. Ellos juntaban dos cables, que hacían contacto, y cuando hacían contacto se levantaba el piso completo, como un sistema hidráulico. Había unas escaleras y habían como tres calabozos, en ese momento.
Ese sistema sí existe para guardar a los secuestrados. Yo lo usé como escondite del secuestrador del libro, pero un escondite así, sí lo han construido.
MS: Y lo de la pareja de motorizados que están por delante y por detrás del sitio de reclusión de secuestradores, para poder escapar, eso es más fácil…
MII: Sí, si, eso es posible.
MS: Lo del sistema hidráulico en el piso, toda la plata que manejan y hasta la particularidad de que le compran ropa al secuestrado, son detalles que se leen en tu libro, me impactó…
MII: Germán García Velutini en su libro “Dios en mi secuestro” cuenta que  a él, no le van a comprar un mono rosado, una pantaleta rosada o una cobijita rosada, pero si le van a comprar una franela ovejita, unos shores, etcétera.
Los que están muy organizados, los que saben que su presa es el botín, tratan relativamente bien a sus secuestrados. No los maltratan, los tienen presos, le dan comida…
MS: Bueno, no las maltratan físicamente…
MII: Sí, psicológicamente, sí, el maltrato es mucho.
MS: ¿Hay muchas bandas de secuestradores?
Dicen los expertos que sí. Por lo menos en Caracas, me dijo Fermín Mármol García, que ya podíamos tener identificadas unas cinco o seis bandas y una tiene quince integrantes armados con armas largas. Ese trabajo lo publiqué en la revista Clímax.
MS: ¿Y si los tienen identificados porqué no las eliminan?
MMI: Volvemos a la voluntad…
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La semilla de la escritura
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MS: Antes de la novela, ya venías escribiendo en tu blog…
MII: Sí, el blog “Voces de la muerte” que empezó en el 2010.
Escribí mi primera novela “Me tiraste la hembra pal´piso” y seguí en la fuente de sucesos de El Universal, pero mi editorial me propuso hacer un segundo libro, esta vez de crónicas. Cinthia Rodríguez -quien me había editado algunos escritos para la revista Clímax- le comenta a Beatriz Rozados que podríamos hacer un libro de crónicas para dibujar un poco el tema de la criminalidad. Lo hicimos.
Escribiendo este libro de crónicas, que se llama “Y nos comimos la luz” sigo en el periódico. Pido un permiso no remunerado en el periódico para poder explorar la faceta de escritor a tiempo completo. Ya con ese permiso otorgado, termino de escribir las crónicas, porque el trabajo en la fuente de sucesos es agotador. Y también entro como dialoguista en la nueva novela de Mónica Montañes.
MS: “Voces de la muerte” el blog que escribes, fue una manera de comenzar en la literatura…
MII: Juan Toro -el fotógrafo de “Me tiraste la hembra pal´ piso”- y yo, queríamos hacer un libro con fotos, desde el punto de vista de los protagonistas. El dice que esto hay que contarlo no solo desde la mamá de un fallecido, sino de la mamá de un delincuente. En el libro de crónicas, está la mamá de un delincuente, está un homicida, está un secuestrador, está la mamá de Damielis, una niña muerta, está otra mamá -Iraida- a quien se le murieron sus tres hijos: uno que muere en un accidente de tránsito y dos que los mató un policía, se quedó sin hijos. Está un preparador de muertos que es el señor Nelson. Está Freddy que es un señor que vende servicios funerarios en la morgue de Bello Monte, donde cuenta que es un negocio bueno, por la cantidad de muertos. Está también, lo de los homenajes en los velorios malandros y cierro con una historia que es la de los morochos Nieves. En los años noventa, cuando tenían 17 años, ellos venían de acompañar a unas amigas que estaban en una fiesta y los emboscan los malandros del barrio de Antímano. Uno quedó ciego y el otro quedó paralítico. Aunque ocurrió antes y no dentro de estos quince años, decidimos ponerlo porque ellos son como un respiro en el libro. Es una voz de esperanza porque sobrevivieron y tienen unas ganas de vivir tan bárbaras que salieron adelante. Son el sostén de su familia. El chico que perdió la vista, ya tiene un hijo. Se graduaron, etcétera. Es otra historia.
MS: ¿Quién es Deivis?
MII: Deivis es uno de mis hermanos de la vida. –Habla de Deivis Ramírez, periodista de sucesos también en El Universal.
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Un trabajo riesgoso
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 MS: El peor delincuente: ¿No te ha perseguido ninguno? ¿No te acusa?
MII: Creo que fue en el 2004, en el periódico se hacía “Víctimas del hampa” e hice una suerte de perfil de un delincuente que se llamaba Cabeza de Oso, de la zona de El Valle. La familia de él o él, empezaron a escribirme al periódico amenazándome de que me iban a demandar y me iban a matar.
MS: ¿Cómo hiciste el perfil? ¿A quién entrevistaste?
MII: Entrevisté a la policía, con la información que ellos tenían, pero nunca puse su nombre. Cuando ellos me amenazaron, les contesté decentemente: “Si quieren van a la fiscalía, pero yo les recomiendo que no vayan porque este chico tiene una orden de captura y luego, van a perder el tiempo porque yo no puse el nombre, puse el alias y realmente no pueden hacerme nada.” ¡Eso fue peor! Así que hablé con los policías y me dijeron, “quédate tranquila que igual lo estamos buscando”.
MS: Eso da miedo…
MII: Sí, claro, pero me decía: “Lo bueno de esto es que yo no tengo cara en el periódico, solo sale mi nombre. Salgo del periódico y ellos no saben quién soy yo” Y en ese momento no se usaba Twitter, así que era perfecto.
Era más bulla que la cabuya ¡gracias a Dios que no pasó nada!.
A los meses, me asusté con la advertencia o amenaza que me hicieron después de los trabajos sobre las cárceles.
Me llamaron al periódico diciendo que tenía que tener cuidado, que ya se conocían mis rutinas, que me iban a caer a golpes en la calle para quitarme los equipos, para saber de dónde estaba sacando la información. Nunca supe de donde venía la advertencia o ese posible ataque; si era de las cárceles o del Ministerio de Servicios Penitenciarios. Ellos fueron muy precisos y me asusté mucho porque ya había Twitter, Facebook, y también tenía fotos mías públicas.
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Novelas y telenovelas
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MS: Haces este segundo libro, y llegas a una preciosísima plaza que se llama Mónica Montañés. Y comienzas carrera como dialoguista. Háblanos de esta etapa de tu vida, que se llama Telenovelas…
MII: ¡Esto es una cosa totalmente nueva! Procuro dedicarme con todo, para hacerlo bien. Estoy acompañada por estos personajes fantásticos, y las conversaciones con Mónica y los otros dialoguistas –Doris Seguí y Gerardo Blanco- son maravillosas porque estos personajes existen y es como estar hablando de nuestras familias: “Tú crees que fulano haga esto” “Y si piensa tal cosa”  ¡es muy sabroso!
MS: ¡Pero tu estás con puros grandes ligas!
MII: Sí, y es una responsabilidad muy grande porque tengo el tema de autoexigencia muy marcado y luego está que le tengo que quedar bien a Mónica ¡Yo lo tengo que hacer bien porque Mónica me dio la oportunidad! Y mi psicóloga me dice: “Si te dio la oportunidad es porque ella vio que tú tenías talento. No está haciendo eso porque es pana tuya. No. Es porque cree que puedes hacerlo y bien. Déjalo fluir.” Quiero que Mónica esté contenta con mi trabajo, lo cual me genera ansiedad, pero me divierto mucho.
MS: Durante toda la entrevista has mencionado algo que ha llamado mi atención, y me imagino que dentro de toda la locura que puede representar tener diez años en la fuente de sucesos -sobre todo cuando lo que significa sucesos no es más que crimen- eso requiere de una personalidad, o de un ánimo o de un algo, porque es como comerte el alma. De alguna manera, es trabajar con la muerte y en nuestro caso particular de país, muerte por violencia. Has mencionado muchas veces a tu psicólogo, ¿Por qué?
MII: Llegué al psicólogo por otra cosa que no es mi trabajo. Pero empezó a salir ese ánimo que viene de esta convivencia con la muerte que he tenido en todos estos años. Porque le decía, “es que me metí en ese tiroteo y fue arrechísimo y no sé que…” y ella me decía, “eso no es normal que me lo estés diciendo así. Es como si necesitaras esos golpes de adrenalina. Te estás exponiendo y es porque tienes una cosa que se llama anestesia emocional. Estás desconectada y te conectas, a partir de esos golpes de adrenalina, por eso te metes en los tiroteos, por eso te quedaste atrapada en la cárcel de El Rodeo y lo cuentas como la gran cosa. Vamos a trabajar esto”
Y era verdad, además con la muerte de mi papá –soy hija única- decía: “O se cae mi mamá, o me caigo yo, pero no podemos caernos las dos”. Me convierto en sostén de familia. No me permití sufrir la muerte de mi papá y comencé a desconectarme. Y como fue un mecanismo tan maravilloso para no sufrir, lo seguí utilizando y repitiendo.
A partir de ese trabajo con ella, pude llorar la muerte de mi papá cuatro años después de cuando ocurrió. Le hice la dedicatoria de mi primer libro y cada vez que la leía, lloraba. Y supe que estaba bien hacer eso.
Tengo dos hermanas mayores por parte de mi papá a quienes no conocía, y mi hermana mayor vino al bautizo del libro, eso fue muy chévere porque empiezo a conectarme. A partir de allí empieza a mejorar todo mi problema del útero. Es probable que tenía miedo a ser madre y tuve que hacer mi tarea para saber eso. Tuve que aceptar que tenía miedo por todo lo que he visto, y también aceptar que tenía miedo por si algo me pasaba a mi y que ese niño se quedara solo, como me sentí cuando mi papá se fue.
He ido entendiendo mucho y ahora lo hablo todo. Duermo mejor.
Por todas esas razones, he nombrado tanto a mi psicólogo; porque estoy mejor, más clara, más tranquila. Aprendí que está bien sentir miedo o llorar.
MS: ¿Volverías a sucesos?
MII: No sé. En teoría tengo que volver, eso es lo que está planteado hasta ahora. Me gustaría mucho trabajar en algo de más largo aliento como una crónica de la semana. No tener el contacto diario con la morgue.
Me gustaría hacer un trabajo más pulido. Contar estas historias, porque a veces la premura no te permite hacerlo como quisieras hacerlo. No tengo el nombre profesional todavía para escribir las historias que yo quiera, pero ojalá pueda hacerlo.
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Post data
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Al momento de publicar esta entrevista, ya me leí su segundo libro –lloré a mares- y estaba en proceso su tercer libro que lleva por nombre “Capítulo final” donde realiza la investigación sobre la muerte de la actriz Mónica Spear y su esposo Thomas Berry, escrito en conjunto con el periodista de sucesos Deivis Ramírez. No ha vuelto a la fuente de sucesos.