martes, 8 de enero de 2013

Josh Hamilton: Más que milagros


Por Maiskell Sánchez 
@maiskell 
Copyright © Maiskell Sánchez 2013
La puerta se abrió. Ella no entendía bien quien era. Su cara le era familiar. Ese hombre flaco, maloliente, desgarbado, con el cuerpo lleno de tatuajes y la cara a punto de estallar en lágrimas, era su nieto. Veinticinco kilos menos de peso en el cuerpo, exceso de equipaje en el dolor.
Mary Holt, la abuela de Josh, le abrió la puerta de par en par, puso dos manos y el corazón en la recuperación de la vida de su nieto Josh Hamilton, jugador de Béisbol de Grandes Ligas, quien en 1999, los Tampa Bay Devil Rays lo tomaron como primera escogencia en el draft de esa temporada, con una prima de contrato cercana a los cuatro millones de dólares. Cuatro millones que despilfarró en drogas y alcohol luego de un accidente que le maltrató la espalda y el juicio.
Joshua Holt Hamilton, nacido el 21 de Mayo de 1981, destacado atleta, quien con seis años jugaba mejor que niños que tenían el doble de su edad, fue firmado por esa cantidad de dólares antes de terminar la secundaria. Aparece como jugador del año en ligas menores en el 2000, según la publicación Usa Today. Los eventos por los cuales destacaría en los siguientes años, sería el desenfreno, la locura, la inmersión en el mundo de las drogas y el alcohol.
Hay todo tipo de historias en ese periodo oscuro de la vida de Hamilton. Se cuenta desde que caminó sobre la línea amarilla de una autopista, con autos que lo rozaban por ambos lados, despertar en trailers sucios, hasta pedir dinero prestado para poder pagar los vicios en los que estaba envuelto.
Tiene 26 tatuajes en el cuerpo, mucho de los cuales no recuerda haberse hecho. No los puede borrar. Son un recordatorio de lo que hizo y de lo que no quiere volver a hacer en su vida.
Roy Silver, gerente de una academia de béisbol en Florida, le da trabajo en su corporación donde limpia baños y rastrilla el campo de día. Puede batear en las noches y también duerme en un colchón inflable dentro de las instalaciones de la institución. Nada fácil para alguien que había conocido la fama y los aplausos desde tan temprano.
Sus meses de trabajo en la academia y su maravilloso talento para el béisbol, lo devuelven al juego el 2 de junio de 2006 en Las Ligas Menores. El 2 de Abril del 2007 hace su debut en Las Grandes Ligas con Los Rojos de Cincinnati. Su camisa número 22 comienza a tener un significado diferente.
En 2008 pasó a formar parte de los Rangers de Texas. Con ellos, se presenta en el Derby de jonrones en el Estadio de los Yankees frente a más de 53 mil espectadores que lo ovacionan de pie, cuando en la primera ronda realizó 28 vuelacercas. No ganó, pero fue su noche.
En el 2010 Los Rangers de Texas ingresan a la Serie Mundial. También Josh gana el jugador más valioso de la liga. Firma por dos años más y 24 millones de dólares. Recuerdo como si fuera ayer, que el brindis se hizo con refresco. Evitan brindar con licor en solidaridad con Josh. Solidaridad con la cual Josh Hamilton ha podido contar en toda su recuperación.
Dos cosas son fundamentales en el cambio de Hamilton: la determinación para cambiar su vida y el ejercito de buenas personas que hacen que la vida de Josh tenga el camino que tiene.
Hoy, la vida le sonríe de vuelta, no sin antes pagar su cuota de sacrificio más allá de practicar y hacer cada vez un mejor juego: Debe realizarse un examen de orina tres veces a la semana debido a su historial con las drogas, no debe tener dinero en efectivo en los bolsillos para evitar tentaciones de gastarlo en alcohol o drogas, debe ir acompañado por dos o más personas de su equipo de apoyo cuando está fuera del terreno de juego, no puede tener minibar en los hoteles donde se aloja y una muy importante, tener que explicarle a sus hijas el origen de sus tatuajes.
Su historia tiene todos los elementos que necesita un buen drama: sueños, amor, caídas, recuperación, por eso en Junio del 2012 acordó realizar una película de su vida, de la mano del actor y director Casey Affleck, ya que es un hombre que ha tenido dos o más vidas en una sola.
El 13 de diciembre pasado, Josh firmó un contrato de cinco años con Los Angelinos de Anaheim por un valor de 125 millones de dólares. Una historia increíble de cómo puede levantarse una persona que cae en el fondo.
La madrugada que Josh Hamilton tocó la puerta en casa de su abuela, fue el día que todo comenzó a cambiar. Su abuela siempre supo que él estaba destinado para las grandes cosas. Su abuela siempre supo, que su vida era un milagro.