martes, 15 de enero de 2013

“Conquistar sin riesgo es triunfar sin gloria”

Pierre Corneille, poeta y dramaturgo francés

Por Maiskell Sánchez
@maiskell
Copyright © Maiskell Sánchez 2013


Sentí que un ultra liviano pasaba por encima de la casa donde estaba. Normal en época de vacaciones en la Isla de Margarita en Venezuela. La cosa es que pasó muchas veces, tantas, que salí a ver qué pasaba. Veo que el piloto me saluda. Saludo de vuelta y vuelve a pasar. Vuelvo a saludar. Había un terreno vacío cerca de la casa y la aeronave aterrizó ahí sin más ni más. La tarde se fue en escuchar sus cuentos y conocer este extraordinario personaje quien tenía una pasión por volar, como pocas personas he conocido en la vida. Dos días más tarde, me fui a la playa donde tenía sus operaciones de vuelo de ultra livianos, y entre cuentos y risas, comenzó esta amistad que por más de veinte años llenó nuestras vidas de cuentos de bitácoras de vuelo, lugares y fotografías.
Omar Contreras, nacido en San Cristóbal, arquitecto y piloto, no tiene tamaño para todo los kilómetros que logra hacer junto a su aeronave Ala Delta apodada “El Cóndor”  pero él volaba una mariposa si pudiese montarse en ella. Ala Delta, parapentista, paracaidista, contador de chistes por más de cuatro horas seguidas y amigo solidario veinticuatro horas corridas los siete días de la semana.
Un día leo en la prensa, que Omar está haciendo una expedición de Margarita a Maracaibo con El Chuti, otro personaje que conocí en la época de un programa de televisión llamado “Expedición” quien era piloto, escalador, aventurero y pare de contar. Hicieron mil kilómetros en vuelo libre por la geografía venezolana. Estoy segura que este viaje incuba en Omar, el gusano de las expediciones de vuelo.
Un año más tarde, lo haría de Margarita a San Cristóbal, mil doscientos kilómetros en nombre del Chuti, quien muere por un asalto a una avioneta que piloteaba. Fue el homenaje que hizo Omar en nombre de su amigo de aventuras. También su preparación para vuelos más largos. Cada día crecía el sueño de salir de las fronteras venezolanas, ya que para él las fronteras estaban en la mente.
Así llega a realizar un viaje increíble llamado “Volando al Sur”. El primer trayecto sale de Margarita rumbo a la Patagonia de Argentina. Sí, tal cual leen, se va en ese Ala Delta con motor, al Sur del mundo y regresa a Venezuela atravesando la Cordillera Andina y entrando de vuelta por el Atlántico Brasileño. Recuerdo un día que nos reunimos y me dice: me voy para el norte mi querida Maiskell, y el proyecto se va a llamar “Volando América” porque Volar América es de Sur a Norte. Omar tenía el maletín del Gato Felix, de allí sacaba la computadora, las carpetas con su presentación, los CD, el ipod y en la cara, la sonrisa pegada para quien quisiera escuchar su proyecto. SI alguien tuvo la fuerza de vender su proyecto, ese fue Omar Contreras. Nada lo sacaba de su objetivo. Nada.
Se fue hasta California en su Cóndor. Con el proyecto Volando América, recorrió 55 mil kilómetros con su aeronave. Para que se hagan una idea, el diámetro ecuatorial de la tierra es de 12.756,8 kilómetros aproximadamente (hay estudios que hablan de variaciones en milímetros* http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/science/newsid_6275000/6275412.stm) si esta cifra se multiplica por PI, da un aproximado de 40 mil kilómetros de circunferencia. No es poco lo que voló Omar para ese proyecto. La cara cuando me mostró las fotos de su viaje, es algo que no puedo olvidar. Fotos impresionantes que están recogidas en un libro que se llama “Volando América”. Aquí les pongo esta reseña de su libro, que le hizo la revista Estampas, para que vean algunas imágenes. Además el libro cuenta toda la travesía y es más que emocionante. Es nuestro expedicionario del aire y vale la pena leer su historia. http://www.eluniversal.com/estampas/anteriores/160907/encuentros.shtml
Con todo este proyecto, llegó la televisión a su vida. Volando América por SunChannel. Cada capítulo una aventura nueva. Con ese proyecto en la mano, se lanzó a la aventura de recorrer Venezuela y ahí lo hizo en Ala Delta parapente, moto, bicicleta, buceo, fue por todos lados de nuestra geografía. Llenando nuestros ojos de los paisajes más hermosos que tenemos en nuestra tierra.
Esto trajo un nuevo plan a su vida: La Conquista de los Andes. Esta sería su nueva expedición. Su nuevo reto deportivo extremo. Alcanzar las siete cumbres de la Cordillera Andina. Volar desde Argentina hasta Venezuela por las montañas. Un reto arriesgado tanto por la altura de las mismas como por las condiciones climáticas, pero él quería registrar el cambio climático, documentarlo en fotos y video y que quedara como legado para futuras generaciones.
Por muchos años, Omar me retó a volar en su Ala Delta, siempre le dije que no, siento que es una aeronave que desconozco aunque he realizado buena parte de mi carrera fotográfica volando en helicópteros. Con esta expedición, llega un día Omar a mi casa y me ofrece que realice el trabajo fotográfico de la Conquista de Los Andes como la unidad que va por tierra. Fue maravilloso compartir con él todo el proyecto. Los días en mi casa iban desde preparar una pasta, a escribir las presentaciones, trabajar la idea del logo, ver cartas de navegación, clases de fotografía, de lightroom y muchos chistes.
Un día me pregunta: Maiskell, ¿qué es lo que más te gusta de volar en helicóptero? El tener la maravilla de no poder intervenir en lo que estoy fotografiando porque ni hablar mucho puedo –le contesto. ¿Y a ti? –le pregunto- “Que no tengo retrovisores para mirar hacía atrás” Magistral respuesta.
No pude ir a la expedición. Guardo la emoción que sentí cuando me llamó para decirme: “Aconcagua coronado 21.200 pies a las 8 y 20 en Argentina mi querida Maiskell, deberías estar aquí” Pronunciaba mi nombre haciendo énfasis en la S alargando el sonido y con final musical para la L. Muy divertido.
Conquistó el Aconcagua en Argentina, Los ojos del Salado en Chile, El Sajama en Bolivia, El Huascarán en Perú.
Su viaje se detuvo el 13 de Enero de 2011 en la montaña del Chimborazo en Ecuador. Fue un cambio en el plan de vuelo de la vida, o como diría Omar, un cambio de variable.
El siempre lo dijo: “Conquistar sin riesgo, es triunfar sin gloria”